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domingo, 4 de mayo de 2025

Lecturas: Revolucionario. Cómo conservar tu cabeza en el París de Robespierre (Daniel Muñoz de Julián)

Todo es deleitable en este libro, incluso el tacto de sus cubiertas, las guardas ilustradas con la cabeza cortada de Luis XVI, el formato, las ilustraciones, el planteamiento, las ilustraciones, el estilo. Todo.




No es un libro para lectores curtidos, sino para asomarse al cataclismo que fue aquella revolución de la que, querámoslo o no, somos hijos. Aquí se toma como pretexto que un mozalbete del que poco sabemos excepto su nombre y procedencia, Jules Levasseur, de Auvernia, sus ganas de participar en la revolución, se acoge a la hospitalidad y los consejos del actor Simon Chénard, del que conocemos su atolondrada simpatía con los revoltosos al haber posado para Boilly ataviado como sans-culotte en la fiesta de la liberación de Saboya del 14 de octubre de 1792. Chénard le da cobijo y lo pone al día de los acontecimientos y lugares de París asociados a los mismos.



Sirva el dato de que Chénard sobrevivió a sus veleidades y murió en 1832 bajo otra monarquía y tras pasar por la etapa de Bonaparte. Bien por él. El locuaz Chénard hace arrancar su relato el 20 de mayo de 1793 cuando ya Luis XVI ha sido decapitado pero aún no María Antonieta. Con buen pulso, Daniel Muñoz de Julián nos sumerge en la peligrosa atmósfera de una ciudad a la que aún no ha llegado al frenesí el Terror y Robespierre aún no ha llegado a hacerse con el poder. Por entonces, la Convención Nacional está fragmentada entre girondinos y jacobinos, y la guillotina ya está funcionando aunque no con la voracidad que no tardará en alcanzar. Desde las Tullerías a los clubs o la Convención, Chénard orienta a su pupilo, le desarrolla los argumentos que debe utilizar para medrar en la revolución, qué lenguaje usar, a qué líderes imitar. Todo lo que un sans-culotte novato debe saber para, al menos, sobrevivir. 

El necesario epílogo, datado en París en 1799, da voz a Levasseur escribiéndole a Chénard, escapado a Filadelfia. En esas páginas, Levasseur acomodado en el Consejo de los Quinientos en plena reacción termidoriana y con Bonaparte en el horizonte, narra la toma del poder por los jacobinos, el asesinato de Marat, el Terror, la fiesta del Ser Supremo y la caída y muerte de Robespierre con la instauración del Directorio. Todo muy didáctico y muy certero. Un libro que conservar.

domingo, 29 de diciembre de 2024

Lecturas: La Revolución francesa contada para escépticos (Juan Eslava Galán)

 Es lo que tiene este autor, que su mayor virtud, la agilidad narrativa unida a unas gotas de humor se convierte en su mayor defecto, una superficialidad que deja descontento a quien ya tiene alguna lectura acumulada sobre el tema, y encuentra aquí y allá inconsistencias y, sobre todo, frivolidades. Lo que convierte a este lector cultivado en precisamente un escéptico de lo que Eslava le ha contado. Ya en este blog se comentó el título revisionista de Claude Quétel, y en los próximos meses seguramente incorporaré libros de Popkin, Simon Schama, Peter Davies y Peter McPhee, y acaso una relectura del clásico de Jacques Godechot acerca de los inicios de la Revolución. 



En todo caso, es éste un libro recomendable para quien sea novato en el conocimiento de los hechos narrados. Nos encontramos con algo así como La Revolución Francesa para Dummies. Aquí se incorporan datos rara vez recogidos como la influencia de la erupción del volcán islandés Laski o la pretendida inexistencia de la facción girondina. A cambio, se obvia la génesis y desarrollo del jacobinismo y del Terror, tratando demasiado superficialmente a Robespierre. La ligereza empleada convierte este libro en una especie de representante de lo que podríamos llamar Fast History, rica en grasas, poco elaborada pero sabrosa.



domingo, 22 de agosto de 2021

Lecturas: ¡Creer o morir! Historia políticamente incorrecta de la Revolución francesa (Claude Quétel)

 En la solapa trasera se anuncian otros títulos de esta colección (La Mancha, de la editorial Homo Legens): una autobiografía de Jean-Marie Le Pen, un libro titulado Eternamente Franco, otro sobre la vida cotidiana en el Madrid sitiado y sanguinario de la guerra civil, Zona roja, y cosas así. Va uno a la página web de la editorial y encuentra obras contra la mafia feminista (sic), contra George Soros y cositas así. Todo ese material sí es políticamente incorrecto. El libro que nos ocupa, sólo lo es en el subtítulo. Lo que compruebo con alivio tras terminar, deslumbrado, su lectura. 




Porque se trata de un estudio de conjunto de la Revolución Francesa desde sus orígenes (asentados sobre la mala administración de la economía en conjunción con los intentos de Necker de equilibrarla limitando los gastos de la corte) hasta el golpe de estado de Napoleón y el fin del periodo revolucionario. De todos los episodios y fases, éste, el del golpe del 18 de Brumario, es el más confuso. Todo lo demás, está excelentemente narrado. Tal vez lo que hace que este libro, ya desde la edición original francesa se arrogue la incorrección política puede, debe, radicar en su intención de no demonizar a Luis XVI (aunque María Antonieta no sale muy favorecida) ni de glorificar a los revolucionarios. Al final del libro, añade un apéndice en el que se repasa la historiografía de la Revolución a base de obras francesas y alguna que otra del ámbito anglosajón. Ese complemento, de fácil lectura, consigue ubicar nuestro libro en su lugar, el de la historiografía crítica que consiste en cuestionarlo todo, en no diferenciar culpables de inocentes. Si ahí se busca algún historiador afín a Quétel, podríamos apostar por Augustin Cochin, muerto en el frente en la Primera Guerra Mundial, que veía como ficticia la soberanía del pueblo francés, guiada hacia sus intereses por una minoría que finalmente perdió el control de la muchedumbre. Escribió Cochin: El pueblo libre es la masa, la muchedumbre desencadenada y abandonada a ella misma, al instinto, a la sugestión del momento, sin freno, sin jefe, sin ley, tal como se vio en julio de 1789 a los ojos atónitos de los "filósofos"; monstruo inconsciente, aullador, que aterrorizará a Francia durante cinco años.



En estas páginas seguimos a Luis XVI intentando salvar la corona y mantener la nación, a veces ridículamente, otras con genuina grandeza, vemos a Mirabeau moverse entre ambos bandos buscando una monarquía parlamentaria, vemos a DSanton intentando frenar el Terror, vemos a Robespierre intoxicado por sí mismo. Todo ello mientras sólo en París caían 33 personas diariamente bajo la cuchilla de la guillotina (12.124 víctimas entre 1790 y 1796 están recogidas en esta base de datos)y 250.000 personas (hombres, pero también mujeres, ancianos y hasta niños) eran exterminados sin piedad en la región, realista y católica, de La Vendée. Madame Roland, que en su salón acogió a los líderes de la revolución, y que también fuera guillotinada, lo proclamó: ¡Libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre!. Avisados quedamos. Ciudadanos, ciudadanas. Ciudadanes.