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lunes, 12 de enero de 2026

Lecturas: Ciudadano Jesús: Preguntas y respuestas (Antonio Piñero)

Difícilmente se pueda concebir un compañero mejor para recorrer los Evangelios, un libro que sirve para que el lector se acerque de forma serena y razonada a la figura histórica de Jesús de Nazaret. Piñero presenta el libro como fruto de “muchos años de docencia universitaria” y de diálogo con alumnos, oyentes y lectores que le han ido planteando preguntas sobre Jesús. La forma de preguntas y respuestas, lo que recuerda candorosamente al tradicional catecismo, hace que el texto sea cercano y accesible, incluso para quien no está habituado a la teología. El autor  insiste en que escribe “desde la neutralidad más absoluta, sin ánimo de herir a nadie”, lo que paradójicamente puede resultar muy valioso para el lector católico, porque le coloca ante un examen honrado de los datos históricos sobre Jesús sin polémica anticristiana ni la cotidiana ironía fácil. Aun cuando el autor se expresa en clave no confesional, el creyente puede acoger esta neutralidad como una oportunidad para dejar que la figura del Señor resplandezca sin apoyarse únicamente en argumentos de autoridad.


El índice del libro muestra un gran cuidado por abarcar, de modo ordenado, prácticamente todas las cuestiones que surgen cuando alguien se acerca a Jesús: su existencia histórica, su nacimiento y familia, su relación con Juan Bautista, la predicación, el mensaje, la fundación de la Iglesia, los últimos días, la crucifixión, la tumba vacía y la resurrección. Frente a visiones fragmentarias, la obra ofrece una visión de conjunto de la trayectoria de Jesús, desde los orígenes hasta los acontecimientos pascuales, siguiendo las preguntas que muchos cristianos se han hecho alguna vez.

En el capítulo primero se enfrentan interrogantes radicales, como “¿Existió Jesús realmente?” (espoiler: ¡sí!) y “¿En qué argumentos se basan los que niegan la existencia de Jesús?”, para pasar después a las fuentes antiguas, dentro y fuera de los Evangelios, que hablan de Él. La lectura de estas páginas puede fortalecer al fiel, porque muestra que la fe no se asienta en un mito sin raíces, sino en una figura histórica que se deja rastrear en testimonios judíos, romanos y, por supuesto, cristianos antiguos.

Uno de los grandes aciertos del libro es que recoge preguntas muy concretas, algunas de ellas formuladas en lenguaje casi coloquial, que brotan del corazón del creyente contemporáneo: sobre el nacimiento virginal, la estrella de Belén, la duración del ministerio público, las tentaciones, la relación de Jesús con la Ley, la riqueza, la familia, la justicia civil, o cuestiones tan delicadas como “¿Fundó Jesús una Iglesia?”. Al enfrentarse con estas cuestiones sin esquivarlas, el lector católico puede madurar en una fe menos ingenua y más consciente de las dificultades, sin por ello abandonar el núcleo del Credo que profesamos cada domingo.

El propio Piñero reconoce con humildad que “no todas las preguntas tienen respuestas seguras” y que la historia antigua está llena de enigmas, también en la vida de Jesús. Esta confesión de límites, lejos de ser un obstáculo, puede reforzar la actitud creyente: el cristiano descubre que su fe no suplanta a la historia, ni la historia agota el misterio, sino que ambas se necesitan, respetando el campo propio de cada una.

El autor señala que gran parte de sus respuestas se acompaña de expresiones como “en mi opinión”, “es posible”, “probablemente” o “el sentir medio de la investigación”, y lo hace precisamente para no presentar como certeza lo que solo puede formularse como hipótesis razonables. Este cuidado en la formulación ayuda al lector creyente a distinguir entre el dato firmemente establecido y la interpretación, y le anima a no confundir la investigación histórica —limitada por definición— con la verdad plena que la fe confiesa en Cristo resucitado.

Además, el libro dedica capítulos específicos a cuestiones muy sensibles para la conciencia eclesial, como la constitución del grupo de los Doce, la posible intencionalidad de Jesús respecto a la fundación de una Iglesia, o la evolución posterior de ese grupo hasta llegar a una comunidad estructurada que llega hasta hoy. Para quien vive sus pertenencias a la Iglesia católica, estas páginas pueden leerse como un examen de conciencia histórica: se percibe con más claridad qué pertenece al terreno de Jesús y qué ha sido fruto del caminar de la comunidad guiado por el Espíritu Santo a lo largo de los siglos.

En conjunto, “Ciudadano Jesús: Preguntas y respuestas” ofrece una síntesis amplia y bien articulada de lo que la investigación histórica contemporánea considera más verosímil sobre Jesús de Nazaret. Precisamente por estar escrito desde un respeto real al lector, sea creyente o no, el libro se convierte en una herramienta valiosa para el católico que desea “dar razón de su esperanza” con argumentos sólidos y un conocimiento mejor de las fuentes.


lunes, 29 de diciembre de 2025

Lecturas: Cómo nació el cristianismo (Antonio Piñero y Javier Alonso)

Soy cristiano. Católico, apostólico y romano. Practicante. Con un interés por el cristianismo primitivo, por el momento en que la acción de nuestro redentor nos llevó del judaísmo a lo que hoy conocemos como cristianismo. Del mismo modo en que yo he evolucionado espiritualmente tras décadas compartiendo los valores hebreos hasta llegar a esta plenitud serena. Como cantaría Hank Willisams, I saw the light:




Sencillamente. 


Disculpen esta confesión confesional. Y dada la fecha, vayamos al turrón.

Aquí, Piñero y Alonso parten de la imagen tradicional de un cristianismo que brota ya formada de la predicación de Jesús y desemboca sin sobresaltos en la Iglesia tal como la conocemos. Frente a ese relato simplificado, proponen una reconstrucción panorámica  que recorre desde las primeras comunidades hasta la institucionalización de una ortodoxia dominante. Una iglesia que, sostienen con razón, se debe más a San Pablo que a San Pedro.

Uno de los grandes aciertos del libro es dejar claro que, tras la muerte de Jesús, no apareció de inmediato “el cristianismo”, sino una constelación de comunidades con teologías, prácticas y agendas muy distintas entre sí. Helenistas, judeocristianos, gnósticos, los marcionistas y otros grupos conforman un paisaje plural en el que resulta más adecuado hablar de “cristianismos”, en plural, que de una única corriente homogénea. Los autores muestran cómo ese pluriverso de creencias se va decantando lentamente a través de conflictos doctrinales, decisiones institucionales y equilibrios de poder, hasta que una de esas corrientes acaba imponiéndose y canonizando su propia versión como la única legítima. La de Pablo. El cristianismo, tal como hoy se entiende, es el resultado de esa larga historia de debates, más que la simple prolongación de la predicación de Jesús.

Piñero y Alonso ponen al servicio del lector décadas de investigación sobre el Nuevo Testamento y el judaísmo del Segundo Templo sin caer en tecnicismos innecesarios. El aparato crítico está destilado en explicaciones claras que permiten seguir cuestiones como la relación entre judaísmo y comunidades paulinas, o el papel de figuras clave como Pablo de Tarso, Pedro, Esteban o Santiago “el hermano del Señor”. Este equilibrio entre profundidad y accesibilidad convierte el libro en una puerta de entrada privilegiada para quien se acerca por primera vez al tema, pero también en una lectura estimulante para lectores como yo. 

“Cómo nació el cristianismo” destaca así como una obra imprescindible de divulgación histórica: una síntesis cuidada, crítica y respetuosa que invita a pensar, a leer las fuentes ya situar la figura de Jesús y de sus primeros seguidores en su contexto judío e imperial, sin anacronismos ni simplificaciones. Es un libro muy recomendable para cualquier persona interesada en historia de las religiones, en cultura clásica o, sencillamente, en entender mejor el sustrato histórico de buena parte de nuestro imaginario contemporáneo.

martes, 11 de marzo de 2025

Lecturas: La verdadera historia de la Pasión. Según la investigación y el estudio histórico (Antonio Piñero, Eugenio Gómez Segura y otros)

 

Quien esto escribe es, por convicción, y tras unos años  –acaso demasiados- de desviación hacia el Judaísmo, soy, decía, proclamo, católico apostólico romano. De ahí que me interese sobremanera Jesús de Nazaret, su contexto histórico que llevó de una herejía judía a una religión universal. Este libro que firman Antonio Piñero y Eugenio Gómez Segura (que se centra en los cultos mistéricos griegos) que incluye textos no poco meritorios de José Ramón Pérez-Accino (sobre cómo la figura de Horus y la muerte de Osiris prefiguran en el antiguo Egipto a Jesucristo e Isis puede ser una prefiguración de la virgen María), Javier Alonso Pérez (con una más que notable introducción al contexto judío de la Pasión) y Domingo Sola Antequera (sobre el tratamiento de la Pasión de Cristo en el cine), debe la mitad de su extensión a Piñero, tal vez el más destacado investigador español de la figura de Jesucristo. Que desmenuza lo que sabemos e ignoramos de aquellas jornadas tomando como base al evangelio más antiguo, el de Marcos, al que supone un texto previo, al que llama premarcano, que servirá de fuente para el mismo y para los de Mateo y Lucas (y menos para el demasiado tardío de Juan). Aquí, Piñero intenta, recurriendo a las diversas fuentes, a la bibliografía y al método filológico, deslindar lo considerado histórico de lo que es pospascual. Así, aplica el criterio de desemejanza o disimiltud, el de dificultad, y el de atestiguación fehaciente, para llegar a conclusiones esclarecedoras, como que Jesús no intentó fundar ninguna religión nueva, sino profundizar y refinar la religión judía o que los sucesos de Jerusalén no transcurrieron en una semana sino en un periodo de alrededor de seis meses, siendo la entrada en Jerusalén en septiembre durante la fiesta de Sucot para concluir durante la de Pésaj, siendo la última cena no una de Pascua judía sino de mera despedida de los discípulos. Todo ello se desmenuza y se narra con claridad, señalando datos asombrosos como que la detención de Jesús se envió, según los evangelios, toda una cohorte romana, compuesta por 600 soldados, lo que sirve para manifestar las inexactitudes y exageraciones que anidan en lo que los cristianos seguimos a pies juntillas.

Es una lectura necesaria, casi imprescindible, este libro. Como lo es, cada día, la del Nuevo Testamento.