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domingo, 10 de mayo de 2026

Lecturas: Últimas noticias de Jesús. Del osario de Caifás a la Sábana Santa (José María Zavala)


Zavala, con su barba descuidada, sus ojeras, su decorado-biblioteca deslavazado, es alguien que en sus vídeos de YouTube, por otra parte recomendables, me produce cierto reparo cuando tras haber disfrutado un título suyo sobre la Guerra Civil lo encuentro entregando a las librerías demasiados títulos como para que se le suponga rigor.  Sea bienvenido, con todo, este librito ligero y ameno.

Como yo, Zavala es un católico convencido y consecuente, pero no escribe desde el rigor académico de Bart Ehrman, ni la docta elegancia, a veces distante de Pagels. Su Jesús es el Jesús del rosario y de la Semana Santa, de la pía estampa, las cuatro esquinitas y la sangre amada. No duda (tampoco yo dudo), por lo que escribe de cuanto se sabe de Jesús desde la ortodoxia. Nada que objetar a este intento de catequesis ilustrada.





Y ahí, precisamente, está tanto su virtud como su límite. La virtud es que resulta accesible, vivaz, generoso en datos que uno no conocía o había más o menos olvidado. El libro cumple con la función de fortalecer la fe del creyente que ya cree, de devolverle el asombro ante lo que la ciencia no ha conseguido desmentir: el Sudario sigue siendo inexplicable, el cuerpo de Jesús no apareció en ninguna tumba identificable. Para el católico que alguna vez sintió cierta perplejidad al  leer a Piñero o a Ehrman, este libro es como un pasamanos al que agarrarse.

El límite, sin embargo, es que Zavala no siempre distingue con claridad entre lo que la Iglesia enseña de fide, lo que es devoción legítima pero no dogma, y lo que es simple fascinación por lo paranormal. Hay capítulos en que la frontera entre la teología y el esoterismo se difumina más de lo que uno quisiera, como cuando cita abundantemente a la monja Emmerick, del siglo XIX, como si hubiera sido testigo presencial de la Pasión de nuestro Señor. El catolicismo no necesita de lo extraordinario para sostenerse más allá de la divinidad, una y trina, de Jesús, y en algunos momentos el libro parece olvidarlo, corriendo el riesgo de convertir a Cristo en protagonista de un gran misterio detectivesco en lugar de en el Señor de la Historia.

Con todo, hay páginas memorables. Las dedicadas a los últimos días de Jesús, reconstruidas con rigor y emoción a la vez, tienen una intensidad que pocas veces he encontrado fuera de los propios evangelios. Y hay en el libro, subyacente a todo, una pregunta que no formula abiertamente pero que late en cada capítulo: ¿y si todo fuera verdad? 




sábado, 28 de febrero de 2026

Lecturas: Asombro y milagros: El misterio histórico de Jesús (Elaine Pagels)

 Fue en los años ochenta, cuando fui joven, que un libro de Pagels, Los evangelios gnósticos, me dejó la curiosidad, que aún dura, por el cristianismo primitivo, el momento en que el hijo de un carpintero pasó a ser El Hijo del Hombre y en nuestro redentor. Tras las lecturas de Antonio Piñero, este libro se convierte en un manual, una guía, para fortalecer la fe y resolver dudas. Porque aquí vive, intensamente, nuestro Señor, el dulcísimo Jesús, pero enfrentado a preguntas difíciles que tienen una respuesta múltiple, sin dogma, e incómodas. Pagels combina aquí historia, erudición y experiencia personal con un tono de asombro genuino ante la figura de Jesús.



Pagels no ofrece una biografía más del Nazareno ni una reconstrucción dogmática de su mensaje. Su interés se centra en cómo las primeras comunidades cristianas interpretaron los milagros y las experiencias de lo divino desde el asombro y casi desde la perplejidad, y cómo esas interpretaciones moldearon una forma de entender el mundo. Con elegancia intelectual, conecta los textos antiguos con inquietudes humanas profundamente actuales (hasta nombra a Alexei Navalny valientemente como alguien que se enfrentó a la muerte por el bien común): el sufrimiento, la esperanza, la fe y la búsqueda de sentido.

Lo más admirable del libro es su equilibrio entre rigor académico y sensibilidad personal. Pagels logra que temas complejos —como la exégesis de los evangelios o las disputas doctrinales de los primeros siglos— resulten accesibles sin perder profundidad. En el fondo, nos invita a mirar las historias de los milagros no como pruebas sobrenaturales, sino como metáforas abiertas sobre la transformación interior y el misterio de la existencia. Y nos hace pensar si la virginidad de María fue real o una metáfora, una forma de eludir preguntas incómodas, o si el cuerpo santo de Jesús fue entregado verdaderamente a José de Arimatea. En todo caso, vibra intensamente el asombro de los discípulos al ver devuelto a la vida a quien murió sobre aquella colina.

Botticelli: Lamento sobre Cristo muerto, ca. 1490

Asombro y milagros es una lectura ideal para quienes se interesan por la historia religiosa, la espiritualidad comparada o, simplemente, por la manera en que las grandes narraciones fundacionales siguen dialogando con nuestra vida cotidiana. Más que un ensayo histórico, es una meditación luminosa sobre la fe, la memoria y el poder del asombro en tiempos de incertidumbre.

lunes, 12 de enero de 2026

Lecturas: Ciudadano Jesús: Preguntas y respuestas (Antonio Piñero)

Difícilmente se pueda concebir un compañero mejor para recorrer los Evangelios, un libro que sirve para que el lector se acerque de forma serena y razonada a la figura histórica de Jesús de Nazaret. Piñero presenta el libro como fruto de “muchos años de docencia universitaria” y de diálogo con alumnos, oyentes y lectores que le han ido planteando preguntas sobre Jesús. La forma de preguntas y respuestas, lo que recuerda candorosamente al tradicional catecismo, hace que el texto sea cercano y accesible, incluso para quien no está habituado a la teología. El autor  insiste en que escribe “desde la neutralidad más absoluta, sin ánimo de herir a nadie”, lo que paradójicamente puede resultar muy valioso para el lector católico, porque le coloca ante un examen honrado de los datos históricos sobre Jesús sin polémica anticristiana ni la cotidiana ironía fácil. Aun cuando el autor se expresa en clave no confesional, el creyente puede acoger esta neutralidad como una oportunidad para dejar que la figura del Señor resplandezca sin apoyarse únicamente en argumentos de autoridad.


El índice del libro muestra un gran cuidado por abarcar, de modo ordenado, prácticamente todas las cuestiones que surgen cuando alguien se acerca a Jesús: su existencia histórica, su nacimiento y familia, su relación con Juan Bautista, la predicación, el mensaje, la fundación de la Iglesia, los últimos días, la crucifixión, la tumba vacía y la resurrección. Frente a visiones fragmentarias, la obra ofrece una visión de conjunto de la trayectoria de Jesús, desde los orígenes hasta los acontecimientos pascuales, siguiendo las preguntas que muchos cristianos se han hecho alguna vez.

En el capítulo primero se enfrentan interrogantes radicales, como “¿Existió Jesús realmente?” (espoiler: ¡sí!) y “¿En qué argumentos se basan los que niegan la existencia de Jesús?”, para pasar después a las fuentes antiguas, dentro y fuera de los Evangelios, que hablan de Él. La lectura de estas páginas puede fortalecer al fiel, porque muestra que la fe no se asienta en un mito sin raíces, sino en una figura histórica que se deja rastrear en testimonios judíos, romanos y, por supuesto, cristianos antiguos.

Uno de los grandes aciertos del libro es que recoge preguntas muy concretas, algunas de ellas formuladas en lenguaje casi coloquial, que brotan del corazón del creyente contemporáneo: sobre el nacimiento virginal, la estrella de Belén, la duración del ministerio público, las tentaciones, la relación de Jesús con la Ley, la riqueza, la familia, la justicia civil, o cuestiones tan delicadas como “¿Fundó Jesús una Iglesia?”. Al enfrentarse con estas cuestiones sin esquivarlas, el lector católico puede madurar en una fe menos ingenua y más consciente de las dificultades, sin por ello abandonar el núcleo del Credo que profesamos cada domingo.

El propio Piñero reconoce con humildad que “no todas las preguntas tienen respuestas seguras” y que la historia antigua está llena de enigmas, también en la vida de Jesús. Esta confesión de límites, lejos de ser un obstáculo, puede reforzar la actitud creyente: el cristiano descubre que su fe no suplanta a la historia, ni la historia agota el misterio, sino que ambas se necesitan, respetando el campo propio de cada una.

El autor señala que gran parte de sus respuestas se acompaña de expresiones como “en mi opinión”, “es posible”, “probablemente” o “el sentir medio de la investigación”, y lo hace precisamente para no presentar como certeza lo que solo puede formularse como hipótesis razonables. Este cuidado en la formulación ayuda al lector creyente a distinguir entre el dato firmemente establecido y la interpretación, y le anima a no confundir la investigación histórica —limitada por definición— con la verdad plena que la fe confiesa en Cristo resucitado.

Además, el libro dedica capítulos específicos a cuestiones muy sensibles para la conciencia eclesial, como la constitución del grupo de los Doce, la posible intencionalidad de Jesús respecto a la fundación de una Iglesia, o la evolución posterior de ese grupo hasta llegar a una comunidad estructurada que llega hasta hoy. Para quien vive sus pertenencias a la Iglesia católica, estas páginas pueden leerse como un examen de conciencia histórica: se percibe con más claridad qué pertenece al terreno de Jesús y qué ha sido fruto del caminar de la comunidad guiado por el Espíritu Santo a lo largo de los siglos.

En conjunto, “Ciudadano Jesús: Preguntas y respuestas” ofrece una síntesis amplia y bien articulada de lo que la investigación histórica contemporánea considera más verosímil sobre Jesús de Nazaret. Precisamente por estar escrito desde un respeto real al lector, sea creyente o no, el libro se convierte en una herramienta valiosa para el católico que desea “dar razón de su esperanza” con argumentos sólidos y un conocimiento mejor de las fuentes.


martes, 11 de marzo de 2025

Lecturas: La verdadera historia de la Pasión. Según la investigación y el estudio histórico (Antonio Piñero, Eugenio Gómez Segura y otros)

 

Quien esto escribe es, por convicción, y tras unos años  –acaso demasiados- de desviación hacia el Judaísmo, soy, decía, proclamo, católico apostólico romano. De ahí que me interese sobremanera Jesús de Nazaret, su contexto histórico que llevó de una herejía judía a una religión universal. Este libro que firman Antonio Piñero y Eugenio Gómez Segura (que se centra en los cultos mistéricos griegos) que incluye textos no poco meritorios de José Ramón Pérez-Accino (sobre cómo la figura de Horus y la muerte de Osiris prefiguran en el antiguo Egipto a Jesucristo e Isis puede ser una prefiguración de la virgen María), Javier Alonso Pérez (con una más que notable introducción al contexto judío de la Pasión) y Domingo Sola Antequera (sobre el tratamiento de la Pasión de Cristo en el cine), debe la mitad de su extensión a Piñero, tal vez el más destacado investigador español de la figura de Jesucristo. Que desmenuza lo que sabemos e ignoramos de aquellas jornadas tomando como base al evangelio más antiguo, el de Marcos, al que supone un texto previo, al que llama premarcano, que servirá de fuente para el mismo y para los de Mateo y Lucas (y menos para el demasiado tardío de Juan). Aquí, Piñero intenta, recurriendo a las diversas fuentes, a la bibliografía y al método filológico, deslindar lo considerado histórico de lo que es pospascual. Así, aplica el criterio de desemejanza o disimiltud, el de dificultad, y el de atestiguación fehaciente, para llegar a conclusiones esclarecedoras, como que Jesús no intentó fundar ninguna religión nueva, sino profundizar y refinar la religión judía o que los sucesos de Jerusalén no transcurrieron en una semana sino en un periodo de alrededor de seis meses, siendo la entrada en Jerusalén en septiembre durante la fiesta de Sucot para concluir durante la de Pésaj, siendo la última cena no una de Pascua judía sino de mera despedida de los discípulos. Todo ello se desmenuza y se narra con claridad, señalando datos asombrosos como que la detención de Jesús se envió, según los evangelios, toda una cohorte romana, compuesta por 600 soldados, lo que sirve para manifestar las inexactitudes y exageraciones que anidan en lo que los cristianos seguimos a pies juntillas.

Es una lectura necesaria, casi imprescindible, este libro. Como lo es, cada día, la del Nuevo Testamento.