domingo, 5 de febrero de 2017

Melodías hebreas: de Sefarad a la música klezmer (11): Introducción al klezmer

La música klezmer, cantada en yiddish, tiene una historia más breve que la sefardí. Forjada en la amplia zona de Europa que abarca desde Alemania (la Askenaz que daría nombre a los judíos askenazíes) hasta el Imperio Ruso, abarcando gran parte de los Balcanes, es la música judía que mayor pujanza tiene. Con unos orígenes que se quieren remontar a la época bíblica y que se pretende testimoniar documentalmente desde la Edad Media -estos orígenes serían igualmente válidos para las expresiones musicales sefarditas-, hay que fijar el surgimiento de la música klezmer en época tan posterior como finales del siglo XVIII e inicios del XIX, en consonancia con la expansión y desarrollo del folclore de las naciones o ámbitos culturales en que se irá forjando la música klezmer. Hasta entonces, habrá música en las celebraciones judías (como se atestigua en un curioso grabado de hacia 1700 que muestra a músicos en una boda judía, y habrá músicos judíos en las cortes europeas desde el Medievo. Pero su música no será, aún no, klezmer.




Por klezmer entendemos, si vamos a la etimología, proviene de la mezcla de dos raíces hebreas: kl' (instrumento) y zemer (música, canción). El término no aparece, sorprendentemente, hasta la década de 1930, cuando el musicólogo soviético Moshe Beregovsky en su libro Música instrumental folclórica judía donde acuña la expresión música klezmer para oponer los klezmorim (intérpretes iletrados de la música judía) a los respetados muzikanter (músicos con formación académica), siendo asumido el nuevo término, ya en la década de 1970, por el grupo norteamericano Klezmorim. Hasta entonces, este estilo musical, profano pero con piezas en las que excepcionalmente se adaptaban melodías religiosas,el Klezmer era simplemente música Yiddish. Las grabaciones más antiguas se remontan a 1905, cuando la banda rumana Mihai Viteazul graba un tema judío que suena con un inconfundible aire de banda militar. Aunque también podemos ir sólo un poco más atrás para encontrar la grabación, en 1901, de la canción judía, pero sin ser klezmer, “A weib” grabada en Nueva York por Frank Seiden. En las grabaciones de música Klezmer, los intérpretes, tanto en Europa como en Estados Unidos, recurren a nombres para sus orquestas que excluyen el término Klezmer, e incluso el de kapelye (banda de música) para asumir el de Orquesta, al que en todo caso acompañan por la palabra Judía o Hebrea o adscripciones geográficas



La primera grabación conocida de klezmer

Antes de la aparición del disco hay otros testimonios valiosos para conocer el klezmer. Así, el xilofonista y klezmorim Mikhoel-Yosef Gusikov (1806-1837), era considerado un genio de Felix Mendelssohn, de quien ya hablamos al tratar de los músicos judíos. O el caso de las referencias literarias, como la novela breve Stempenyu. Un romance judío (1888) de Sholem Aleijem (famoso entre el público general por ser autor de los textos que inspirarán la película que mejor ha divulgado la vida en los shtelt y de la que en otra entrada trataremos: El violinista en el tejado). Esta novelita sentimental, que fue su primera obra traducida al inglés, Aleijem se inspira en el violinista y compositor klezmer Yosele Druker, del que Stempenyu era su nombre artístico, al que describe conmoviendo al público con su música: 


Cogería su violín, se daría un golpe con el arco-sólo uno, no más- y estaría preparado para comenzar a hablar. Pero, ¿cómo piensa usted que habló? Con las palabras reales, con una lengua, al igual que una persona viva. . . . Hablando, discutiendo, cantando con un sollozo, a la manera judía, con un chillido, con un grito desde lo profundo del corazón, del alma. . . . Diferentes voces derramaban todo tipo de canciones, todas tan solitarias, melancólicas, que iban a apoderarse de su corazón y arrancar su alma, haciendo tambalear la  salud. . . . Los corazones se llenarían por completo, desbordados, los ojos se llenaban de lágrimas. La gente suspiraba, gemía, lloraba.

Música de mestizaje, se desarrolló originalmente (y con una discutida influencia de las bandas militares zaristas) en Europa oriental para, con las grandes olas de migraciones judías consecuencia de los pogromos (del ruso pogrom, “devastación”) de la Rusia zarista, trasladar su principal polo de creación, desarrollo y difusión a Estados Unidos.Para entonces, a comienzos del siglo XX, los instrumentos base de una kapelye klezmer eran el violín, contrabajo, chelo, clarinete, trombón, trompeta, flauta y tambor. 


La actividad musical se mantuvo incluso durante la Segunda Guerra Mundial bajo el Holocausto que prefiero nombrar en hebreo, Shoah, catástrofe. En los guetos y los campos, la música se mantuvo como una forma desesperada y amarga de aferrarse a la vida.

La pervivencia del klezmer en el Holocausto, y su trasplante a Estados Unidos serán el asunto de las dos siguientes entregas de esta serie. Quien desee otra introducción al klezmer, que escribí para diario Sur, puede encontrarla aquí.

Para oír completo un cd con grabaciones antiguas de klezmer, 1908-1927,pueden hacerlo a través de este poco imagnativo vídeo de youtube:


La lista de piezas es la siguiente: 

2. Sirba (Orchestra Orfeon) 3:36
10. Haneros Haluli (H. Steiner) 2:52 
12.Doina, Pt. 1 (S. Kosch) 3:19 
13.Doina, Pt. 2 (S. Kosch) 2:45 

miércoles, 1 de febrero de 2017

Notas sobre un cuadro de Chagall

Hace unos días tuve una gratísima charla con Belén Torregrosa (www.belentorregrosa.com) para convertirla en un podcast que ya será redifundido en este blog. Todo giraba alrededor del cuadro El paseo (1918) de Marc Chagall. Basándome en la explicación dada por el rabino León Benguigui en una reciente actividad de la Colección del Museo Ruso, espigué de la Biblia una serie de citas que, por sí mismas, y sin apenas comentario adicional mío,que sirven para amar esta obra maestra emocionada. 




TODAS LAS CITAS BÍBLICAS: Versión de Casiodoro Reina y Ciprano de Valera (1569-1602). Se han subrayado, en cada cita, las palabras clave.

Sobre poner arriba:

Y será que, si oyeres diligente la voz de Jehová tu Dios, para guardar, para poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te pondrá alto sobre todas las gentes de la tierra;
Deuteronomio 28:1

Y te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola: y estarás encima solamente, y no estarás debajo; cuando obedecieres á los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas.
Deuteronomio 28:13
 Su izquierda esté debajo de mi cabeza, Y su derecha me abrace.
Cantar de los Cantares 2:6

Vino:

¡Oh si él me besara con ósculos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino.
Cantar de los Cantares 1:2

Llévame en pos de ti, correremos. Metióme el rey en sus cámaras: Nos gozaremos y alegraremos en ti; Acordarémonos de tus amores más que del vino: Los rectos te aman.

Cantar de los Cantares 1;4

 Llevóme á la cámara del vino, Y su bandera sobre mí fue amor.

Cantar de los Cantares 2:4

¡Cuán hermosos son tus amores, hermana, esposa mía! ¡Cuánto mejores que el vino tus amores, y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas!

Cantar de los Cantares 4:10

Yo vine a mi huerto, oh hermana, esposa mía: cogido he mi mirra y mis aromas; he comido mi panal y mi miel, mi vino y mi leche he bebido. Comed, amigos; bebed, amados, y embriagaos.

Cantar de los Cantares 5:1


Yo te llevaría, te metiera en casa de mi madre: tú me enseñarías, y yo te hiciera beber vino adobado del mosto de mis granadas.


Cantar de los Cantares 8:2

NOTA: en el cuadro de Chagall sólo hay una copa, junto a la botella de vino. La explicación está en que en las bodas judías se rompe una copa envuelta en un paño, pisada por el novio. Con ello se evoca la destrucción del segundo Templo de Salomón, en señal de que estando destruido el templo -representado por la copa-, la alegría no puede ser completa. Mostrar esa solitaria copa, ahora llena e intacta en mitad del florido paño y acompañada por una botella de vino, significa que Chagall reclama una alegría conyugal plena y jubilosa. 

Ganado (la vaca sobre la colina):

Hazme saber, oh tú a quien ama mi alma, Dónde repastas, dónde haces tener majada al medio día: Porque, ¿por qué había yo de estar como vagueando Tras los rebaños de tus compañeros?
 Si tú no lo sabes, oh hermosa entre las mujeres, sal, yéndote por las huellas del rebaño, Y apacienta tus cabritas junto á las cabañas de los pastores.
Cantar de los Cantares 1:7-8

Mi amado es mío, y yo suya; él apacienta entre lirios.

Hasta que apunte el día, y huyan las sombras, tórnate, amado mío; sé semejante al gamo, o al cabrito de los ciervos, sobre los montes de Bether.


Cantar de los Cantares 2:16-17

Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, por las gamas y por las ciervas del campo, que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera.

Cantar de los Cantares 3:5

He aquí que tú eres hermosa, amiga mía, he aquí que tú eres hermosa; Tus ojos entre tus guedejas como de paloma; Tus cabellos como manada de cabras, Que se muestran desde el monte de Galaad.

Tus dientes, como manadas de trasquiladas ovejas, Que suben del lavadero, Todas con crías mellizas, Y ninguna entre ellas estéril.


Cantar de los Cantares 4:1-2

Tus dos pechos, como dos cabritos mellizos de gama, que son apacentados entre azucenas.
Cantar de los Cantares 4:5

Aparta tus ojos de delante de mí, porque ellos me vencieron. Tu cabello es como manada de cabras, que se muestran en Galaad.

Tus dientes, como manada de ovejas que suben del lavadero, todas con crías mellizas, y estéril no hay entre ellas.


Cantar de los Cantares 6:5-6

Rama (a la izquierda del cuadro):

Como el manzano entre los árboles silvestres, Así es mi amado entre los mancebos: bajo la sombra del deseado me senté, y su fruto fue dulce en mi paladar.
Cantar de los Cantares 2:3

Sustentadme con frascos, corroboradme con manzanas; porque estoy enferma de amor.

Cantar de los Cantares 2:5

¿Quién es ésta que sube del desierto, Recostada sobre su amado? Debajo de un manzano te desperté: Allí tuvo tu madre dolores, Allí tuvo dolores la que te parió.
Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo: Porque fuerte es como la muerte el amor; duro como el sepulcro el celo: sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama.
Cantar de los Cantares 8:5-6

Rama de manzano

Paisaje/Huerto:

¡La voz de mi amado! He aquí él viene saltando sobre los montes, brincando sobre los collados.

Cantar de los Cantares 2:5

Hasta que apunte el día y huyan las sombras, Iréme al monte de la mirra, Y al collado del incienso.

Cantar de los Cantares 4:6

Conmigo del Líbano, oh esposa, conmigo ven del Líbano: Mira desde la cumbre de Amana, desde la cumbre de Senir y de Hermón, desde las guaridas de los leones, desde los montes de los tigres.

Cantar de los Cantares 4:8

Yo vine a mi huerto, oh hermana, esposa mía: cogido he mi mirra y mis aromas; he comido mi panal y mi miel, mi vino y mi leche he bebido. Comed, amigos; bebed, amados, y embriagaos.

Cantar de los Cantares 5:1

Al huerto de los nogales descendí a ver los frutos del valle, y para ver si 
brotaban las vides, si florecían los granados.

Cantar de los Cantares 6:11

Huerto cerrado eres, mi hermana, esposa mía; fuente cerrada, fuente sellada.
Tus renuevos paraíso de granados, con frutos suaves, de cámphoras [cinamomo] y nardos, nardo y azafrán, caña aromática y canela, con todos los árboles de incienso; mirra y áloes, con todas las principales especias. Fuente de huertos, Pozo de aguas vivas, Que corren del Líbano. Levántate, Aquilón, y ven, Austro: sopla mi huerto, despréndanse sus aromas. Venga mi amado a su huerto, y coma de su dulce fruta.

Cantar de los Cantares 4:12-16


Mi amado descendió a su huerto, a las eras de los aromas para apacentar en los huertos, y para coger los lirios.
Yo soy de mi amado, y mi amado es mío: él apacienta entre los lirios.

Cantar de los Cantares 5:2-3

Ven, oh amado mío, salgamos al campo, moremos en las aldeas.

Levantémonos de mañana a las viñas; veamos si brotan las vides, si se abre el cierne, si han florecido los granados; allí te daré mis amores.

Las mandrágoras han dado olor, y a nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas, nuevas y añejas. Que para ti, oh amado mío, he guardado.

Cantar de los Cantares 7:11-13

Nota:
La iglesia, destacada en tonos rosados en el centro del paisaje, justamente en consonancia con el color del vestido de la esposa de Chagall, Bella Rosenfeld, es la catedral de la Asunción en Vitebsk. Hay, sin duda, una afinidad cromática y simbólica entre la advocación del templo y la maternidad de Bella, que escasamente nueve meses tras su boda con Chagall, en julio de 2015, daría a luz a la única hija del matrimonio, Ida. Para reforzar el carácter judío del paisaje, Chagall desplaza el barrio judío, tras la verja, y lo sitúa al pie de la iglesia, cuando realmente un río separaba ambos elementos.



La Asunción, a la izquierda de la imagen
Nota 2:




La fórmula que aparece en diversas ocasiones en el Cantar de los Cantares (Shir ha Shirin  en hebreo) Yo soy de mi amado, y mi amado es mío se pronuncia, por parte de los contrayentes en la boda y en hebreo (Aní ledodí vedodí lí) y se graba también en el interior de los anillos que los esposos se intercambian.



Verja

Mi amado es semejante al gamo, o al cabrito de los ciervos. Helo aquí, está tras nuestra pared, mirando por las ventanas, mostrándose por las rejas.

Cantar de los Cantares 2:9

Tiempo:

Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y vente.

Porque he aquí ha pasado el invierno, hase mudado, la lluvia se fue;

Hanse mostrado las flores en la tierra, el tiempo de la canción es venido, Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola;
La higuera ha echado sus higos, y las vides en cierne dieron olor: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y vente.


Cantar de los Cantares 2:10-13


El amado:

Mi amado es blanco y rubio, señalado entre diez mil.

Su cabeza, como, oro finísimo; sus cabellos crespos, negros como el cuervo.

Sus ojos, como palomas junto a los arroyos de las aguas, que se lavan con leche, y a la perfección colocados.
Sus mejillas, como una era de especias aromáticas, como fragantes flores: Sus labios, como lirios que destilan mirra que trasciende.
Sus manos, como anillos de oro engastados de jacintos: Su vientre, como claro marfil cubierto de zafiros.
Sus piernas, como columnas de mármol fundadas sobre basas de fino oro: Su aspecto como el Líbano, escogido como los cedros.
Su paladar, dulcísimo: y todo él codiciable. Tal es mi amado, tal es mi amigo, Oh doncellas de Jerusalem.


Cantar de los Cantares 5:10-16


Nota:
El pájaro que Chagall sostiene en la mano derecha, que le hace sostener en cada mano a personajes con la capacidad de volar mientras él es el intermediario entre la tierra y el cielo, puede ser una referencia a El pájaro azul, fantasía teatral de Maurice de Maeterlinck estrenada en Moscú en 1908 y convertido en uno de los libros favoritos de Bella. Es el pájaro azul de la felicidad, según Maeterlinck, que todos quieren atrapar. Y que Chagall efectivamente ha atrapado. 

La amada

Morena soy, oh hijas de Jerusalem, mas codiciable; como las cabañas de Cedar, Como las tiendas de Salomón.
No miréis en que soy morena, porque el sol me miró. Los hijos de mi madre se airaron contra mí, hiciéronme guarda de viñas; y mi viña, que era mía, no guardé.

Cantar de los Cantares 1:5-6

¿Quién es ésta que se muestra como el alba, Hermosa como la luna, Esclarecida como el sol, Imponente como ejércitos en orden?

Cantar de los Cantares 6:10

¡Cuán hermosos son tus pies en los calzados, oh hija de príncipe! Los contornos de tus muslos son como joyas, obra de mano de excelente maestro.

Tu ombligo, como una taza redonda, que no le falta bebida. Tu vientre, como montón de trigo, cercado de lirios.

Tus dos pechos, como dos cabritos mellizos de gama.
Tu cuello, como torre de marfil; tus ojos, como las pesqueras de Hesbón junto a la puerta de Bat-rabbim; tu nariz, como la torre del Líbano, que mira hacia Damasco.
Tu cabeza encima de ti, como el Carmelo; y el cabello de tu cabeza, como la púrpura del rey ligada en los corredores.
¡Qué hermosa eres, y cuán suave, oh amor deleitoso!
Y tu estatura es semejante a la palma, y tus pechos a los racimos!


Cantar de los Cantares 7:1-8


Epílogo argentino:

Oliverio Girondo: Espantapájaros (1932). Poema 1º:


No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel lija. 
Le doy una importancia igual a cero, 
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco 
o con un aliento insecticida. 
Soy perfectamente capas de soportarles 
una nariz que sacaría el primer premio 
en una exposición de zanahorias; 
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible

-no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme! 
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, 
tan locamente, de María Luisa. 
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? 
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado? 
¡María Luisa era una verdadera pluma! 

Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, 
volaba del comedor a la despensa. 
Volando me preparaba el baño, la camisa. 
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres... 
¡Con que impaciencia yo esperaba que volviese, volando, 
de algún paseo por los alrededores! 
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. 
"¡María Luisa! ¡María Luisa!".... y a los pocos segundos, 
ya me abrazaba con sus piernas de pluma, 
para llevarme, volando, a cualquier parte. 
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia 
que nos aproximaba al paraíso; 
durante horas enteras nos anidábamos en una nube, 
como dos ángeles, y de repente, 
en tirabuzón, en hoja muerta, 
el aterrizaje forzoso de un espasmo 
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., 
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! 
¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... 
las de pasarse las noches de un solo vuelo! 

Después de conocer una mujer etérea, 
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? 

¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer 
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo? 
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender 
la seducción de una mujer pedestre, 
y por más empeño que ponga en concebirlo, 
no me es posible ni tan siquiera imaginar 

que pueda hacerse el amor más que volando.






martes, 31 de enero de 2017

Lecturas: Un ejército al amanecer. La guerra en el norte de África, 1942-1943 (Rick Atkinson)

Es el primer tomo de una trilogía, llamada de la Liberación. Por éste le concedieron a Atkinson el Premio Pulitzer de Historia 2003. Con toda justicia. Si bien el tema es a priori el menos interesante de los tres volúmenes (el segundo se ocupa de la guerra en Italia y el tercero de la lucha en Europa occidental entre el desembarco de Normandía y la caídac de Berlín), ya que es, en resumidas cuentas, todo lo que sucedió en el norte de África tras El Alamein: los desembarcos aliados en Argelia y Marruecos, con la consiguiente campaña popr Túnez, está narrado aunando ejemplarmente lo mínimo y anecdótico con la descripción de los movimientos tácticos acompañados de sus inevitables mapas de las operaciones. Así, se sabrá por qué repentinamente dejaron de encontrarse medias de mujer en los puertos de los que partían, con destino desconocido, los cuerpos expedicionarios aliados, o los hábitos y caprichos íntimos de los más destacados mandos militares. Siempre aliados, ya que desde el punto de vista de los vencedores, y de sus copiosos archivos y bibliografías, está escrito este volumen y sus compañeros. Pero ello no significa que se cumpla aquello de los vencedores y la escritura de la Historia, ya que aquí Atkinson es inmisericorde con la torpeza de los estadounidenses, británicos y franceses cuyo devenir guerrero sigue, a la vez que no silencia los abusos, que los hubo, sobre las poblaciones autóctonas de aquel agreste teatro de guerra. 



Destaca el incansable organizador Eisenhower, destaca el excesivo Patton, destaca el insufrible Montgomery, el petulante Giraud. Destacan generales que fueron inútiles o admirables, comandantes caídos en combate, soldados cuyas cartas se citan. Un esfuerzo sobresaliente por escribir Historia Militar con sus mayúsculas y su gloria y su mugre, su patria y su crimen. Arma virumque cano, comenzaba la Eneida. Canto a los hombres y las armas. Es lo que hace con excelencia Rick Atkinson. Con laureles.

lunes, 30 de enero de 2017

Melodías hebreas: de Sefarad a la música klezmer (10): Sonidos de Sefarad







Todavía hoy, en hebreo moderno, el que se habla en Israel, España es Sefarad, y Alemania es Askenaz. De donde provienen los adjetivos sefardí/sefardita y askenazi/askenazí para aplicar a los dos grandes grupos del pueblo judío. Los judíos askenazíes tienen como música propia el klezmer, del que pronto, y por extenso, trataremos. Los judíos sefardíes (que partiendo de España se repartieron por el norte de África, sur de Europa, algunos enclaves en los Balcanes y Turquía) tuvieron su propio sonido, el de la música sefardí.



Las circunstancias históricas, con un antisemitismo creciente en nuestra áspera España, del que la gran persecución de 1391, poco divulgada y la expulsión de 1492 son los hitos principales, determinaron las características y la pervivencia de la música sefardí. Forjada en el interior de la España medieval cristiana, con la que compartía el idioma, que los judíos adaptaron en lo que llamamos ladino y que es un español medieval con algunas influencias hebreas a la que se añadirían, después de 1492, influencias turcas y griegas, la música sefardí se ha conservado principalmente en los países en los que los judíos españoles hallaron refugio tras su expulsión. Así pues, pasó de ser una manifestación musical peninsular a ser mediterránea. Los romances cantados en los reinos de Castilla y Aragón pasaron a ser asimilados y transformados en las juderías españolas para ser conservados en las comunidades judías de Salónica, Marrakech, Sarajevo, Orán o Estambul.



Manuel Alvar recopiló en “Poesía tradicional de los judíos españoles” un amplio conjunto de 257 poemas sefardíes, siendo transmitidos como canciones la mayoría de ellos. Alvar clasifica estos poemas, estas canciones, en tres grandes grupos, romances, cantos de boda y cantos de muerte. Los romances, que ocupan un total de 145 piezas en el libro, se dividen en una variedad temática que delata el ambiente y los asuntos que interesaban a los judíos españoles de entonces y que muestran una amplitud de intereses en común con sus vecinos cristianos: romances históricos, romances moriscos, asunto carolingio, asunto bíblico, asunto clásico, romances de cautivos, amor fiel, amor desgraciado, esposa desdichada, romances de la adúltera, venganzas femeninas y mujeres matadoras, romances de raptos y forzadores, varias aventuras amorosoas, burlas y astucias, asuntos varios y romances líricos.

Musicalmente, las canciones sefardíes tienen un carácter mixto entre los modos cristianos y la instrumentación árabe. Siendo una tradición sometida al doble trauma que supuso la expulsión de 1492, junto con la siguiente expulsión dictada en Portugal en 1497 y hecha irreversible, a fuerza de matanzas, en 1506, tuvo la virtud de someter la voluntad creadora, y también la fe, la confianza y el apego a la propia identidad a través de los siglos, de los desterrados. Y a la vez la capacidad para asimilar ideas, sonidos, palabras y referencias de los lugares de acogida. Esa doble virtud, de resistencia y de permeabilidad, ha servido para que la música sefardí no sea una manifestación cultural fosilizada. La labor no sólo de investigadores de campo como Manuel Alvar sino también de musicólogos como Felipe Pedrell o Joaquín Díaz y de investigadores-intérpretes como Jordi Savall y Hesperion XX, Luis Delgado o Gregorio Paniagua, y de intérpretes como Rosa Zaragoza, Gloria Levy, Maladanza o Sirma ofrecen a la música sefardí una supervivencia asegurada.



Algunos ejemplos comentados. De Gloria Levy, en una grabación histórica y ejemplar de 1958. Toda la dulzura y la nostalgia de Sefarad está en esa grabación. Entre ellas destaca Dame la mano, también conocida como La Serena que transcribo en su original ladino (o judeo-español) con breves aclaraciones para apreciar cuánto de español hay en esa lengua conmovedora. A falta de vídeo con la voz de Levy, valgan dos dignísimas versiones actuales:




Si la mar era de leche,
los barquitos de canela;
yo me mancharia entera
por salvar la mi bandera

Si la mar era de leche,
yo me haria un pexcador;
pexcaria las mis dolores
con palavricas de amor.


Dame la mano tú, paloma, 
para suvir al tu nido. 
maldicha ke duermes sola, 
vengo a durmir kontigo. 

En la mar ay una torre,
en la torre ay una ventana,
en la ventana una ninya,
ke a los marineros yama.

No t’apares tú al moye [No vengas al muelle]

que’n el moy no hay ke ver.  [que en el muelle no hay qué ver] 
Una barkita’l moy aviya, [Una barquita había en el muelle]
travó la vela y se fue. [Soltó la vela y se fue] 



El disco de 1971, pionero, de Joaquín Díaz, Romances y cantigas sefardíes. Sencillo, suave, sereno. Tierno.



Una delicia gastronómica: Los guisados de berenjenas. Por el joven grupo Maladanza, una esperanza para Sefarad. 


La melodía de Los guisados de berenjena sirve también para una pieza más seria, como Esta noche de purim de la tetuaní-venezolana Esther Roffe, que debo a mi amigo Moisés Hayón:




Luis Delgado. Un maestro. Aquí un concierto completo sobre el vino en las tres culturas peninsulares. La música sefardí convive, y se mezcla, con la cristiana y la árabe.


Seguimos con figuras imprescindibles. Hesperion XX dirigido por Jordi Savall y con la voz de Montserrat Figueras. El rey de Francia.




Cerramos el repaso con Gregorio Paniagua y una feliz rareza. Klezmer sefardí, que refleja la pervivencia balcánica de los sonidos sefardíes. 






domingo, 29 de enero de 2017

Melodías hebreas: de Sefarad a la música klezmer (9): Hebrew Melodies




Esta serie de comentarios, y la audición comentada en que tiene su origen, tomó su nombre de un libro poco conocido de Lord Byron, Hebrew Melodies, con una relación directa con la música más allá del título. Estas Melodías Hebreas son resultado de la colaboración de Byron con el compositor judío Isaac Nathan (1790 - 1864), primero de su condición en lograr reconocimiento público en Inglaterra en los tiempos modernos, augurando un periodo de tolerancia que habría de llevar al político Benjamin Disraeli (nacido judío y bautizado en la Iglesia Anglicana a la edad de trece años), entre 1874 y 1880, al cargo de primer ministro. El nombre de Disraeli forma parte de un proto-sionismo británico del que también formarían parte sir Moses Montefiore o la mismísima George Sand con su novela Daniel Deronda (1876). 


Hijo de un jazán (ya hemos oído estos cantores de sinagoga al tratar de la música litúrgica), el libro fue resultado de dos años de colaboración entre el compositor judío y el poeta inglés, que respondió positivamente a la propuesta formulada por un amigo común, Douglas Kinnaird, y con el apoyo desde el primer momento de Lady Carline Lamb, amante por entonces de Byron, de escribir poemas que serían musicados por Nathan, adaptando algunas de las melodías que sonaban en las sinagogas de Londres de rito sefardí. Siendo atractiva la propuesta, se materializó justamente al revés: primero, Nathan compuso la música, que Byron acompañó de letra en forma de 29 poemas en los que asoman personajes del Antiguo Testamento. 


Aparecido primero como partitura y poco después como libro de poemas, Hebrew Melodies alcanzó una rápida fama. Pero no sucedió lo mismo con la música de Nathan, que dejó de imprimirse a mediados del siglo XIX. El olvido de esta música fue remediado parcialmente cuando en 1988 Fred Burwick y Paul Douglass recuperaron 13 de esas piezas y las convirtieron en un raro y exquisito disco que se puede escuchar aquí. De ellas quizás la más elegante sea el primer, y más celebrado, poema del libro, She walks in beauty, que traduzco directamente del inglés:

Ella camina en la belleza, como la noche
de climas despejados y noches estrelladas
y lo mejor de lo oscuro y lo brillante
se encuentran en sus rasgos y en sus ojos.
así suavizados bajo la tierna luz
que el cielo al necio día niega.

Una sombra más, un rayo de luz menos,
mermada a medias la gracia sin nombre
que ondea en cada trenza azabache
alumbra con tenue luz su rostro,
donde los pensamientos con serena dulzura expresan
lo pura y querida que resulta su morada.

Y sobre esa mejilla y ese ceño
tan suave, calmo y elocuente,
sonrisas que arrebatan, tonos que relucen,
mas hablan de días transcurridos en bondad,
una mente en paz con las bajas pasiones,
un corazón cuyo amor es inocente.