Zavala es católico. Yo también. Zavala es practicante. Yo también. Zavala escribe muchos libros. No todos buenos. De él aprecio y admiro los dedicados a la Guerra Civil española (alguno ha sido aquí comentado, y otro está en espera, "Los horrores de la Guerra Civil"), pero en este segundo de temática religiosa, tras el correcto y didáctico "Últimas noticias de Jesús" (tengo también pendiente "Los doce"), "Medjugorje" creo que defrauda. O no. Hace un relato periodístico y espiritual sobre las supuestas apariciones marianas en esa localidad de Bosnia y Herzegovina, destacando por transmitir el fervor de quienes visitan el lugar. ¿Lo cumple? Sí, sin duda. Pero quien como yo haya emprendido la lectura para tener un conocimiento superior al que pueda trasladar, por ejemplo, la Wikipedia, naufraga. No basta, no convence, no me vale que cuente cómo llega a Medjugorje, cómo es la puerta de la vidente Vika, si su marido es simpático. Todo eso sobra. A pesar de su interés temático, la obra se ve afectada por un ritmo irregular debido a la inclusión de narraciones extensas sobre otras apariciones, ya que quien quiera interesarse por los pormenores de Fátima tiene información accesible que no es necesario repetir, o los anexos finales, siendo del todo innecesario el que recoge historias y testimonios de veinte peregrinos que resultan repetitivos y a la postre huecos a base de tanto insistir machaconamente en lo mismo. Quien sea un católico convencido y practicante, como es mi caso, no verá aumentada su fe por leer este librito del (siempre bienintencionado) Zavala. Quien no crea no sentirá, me temo, ni un pellizquito para acercarse a la fe del Padre, del Hijo y del espíritu Santo. Y, aquí, de la Madre.
lunes, 24 de agosto de 2026
viernes, 31 de julio de 2026
Lecturas: Mitra: Un dios de Oriente a Occidente (Israel Campos Méndez)
Quizás estaba confuso e imaginaba a Mitra con su gorrito frigio mientras una lluvia de sangre humeante caía sobre un patricio romano desnudo en un sótano. No: lo de la sangre y el toro es con Cibeles-Atys . Este libro elimina con solvencia esta confusión y otras. Reconozco que llegué a Mitra: Un dios de Oriente a Occidente con la prevención de quien ha leído desordenadamente libros de historia de las religiones escritos por especialistas incapaces de salir de sus doctos laberintos. No es éste, alabado sea el Sol Invicto, el caso.
A juzgar por la bibliografía, Israel Campos Méndez es tal vez la mayor autoridad española sobre el mitraísmo romano lo que no le impide, ni mucho menos, guiar al lector curioso que simplemente quiere entender quién demonios era ese dios que mataba amaneradamente toros en cuevas artificiales por medio imperio romano.
El libro traza un itinerario desde Persia, arrancando en las remotas tierras de Mitanni, en el segundo milenio antes de Cristo, cuando Mitra aparece mencionado en tratados entre hititas y mitanios como garante de juramentos, y termina, más de mil quinientos años después, con la lenta agonía del culto en el Mediterráneo del siglo V, ya derrotado por un cristianismo que había aprendido a jugar con las mismas armas simbólicas. Entre medias, el autor nos hace atravesar la Persia zoroástrica, la helenización del dios y finalmente su metamorfosis definitiva en el mitraísmo romano, esa religión mistérica y exclusivamente masculina que tanto sedujo a legionarios, funcionarios y libertos de todo el imperio. Que no conozcamos ningún texto estrictamente mitraico sino sus refutaciones cristianas y tengamos que reconstruir el mito a través de las imágenes de los mitreos, del modo que tendríamos que hacerlo con el cristianismo a través de su iconografía si no se hubieran conservado los evangelios, es algo que hace más apasionante esta meritísima pesquisa.
domingo, 10 de mayo de 2026
Lecturas: Últimas noticias de Jesús. Del osario de Caifás a la Sábana Santa (José María Zavala)
Zavala, con su barba descuidada, sus ojeras, su decorado-biblioteca deslavazado, es alguien que en sus vídeos de YouTube, por otra parte recomendables, me produce cierto reparo cuando tras haber disfrutado un título suyo sobre la Guerra Civil lo encuentro entregando a las librerías demasiados títulos como para que se le suponga rigor. Sea bienvenido, con todo, este librito ligero y ameno.
Como yo, Zavala es un católico convencido y consecuente, pero no escribe desde el rigor académico de Bart Ehrman, ni la docta elegancia, a veces distante de Pagels. Su Jesús es el Jesús del rosario y de la Semana Santa, de la pía estampa, las cuatro esquinitas y la sangre amada. No duda (tampoco yo dudo), por lo que escribe de cuanto se sabe de Jesús desde la ortodoxia. Nada que objetar a este intento de catequesis ilustrada.
Y ahí, precisamente, está tanto su virtud como su límite. La virtud es que resulta accesible, vivaz, generoso en datos que uno no conocía o había más o menos olvidado. El libro cumple con la función de fortalecer la fe del creyente que ya cree, de devolverle el asombro ante lo que la ciencia no ha conseguido desmentir: el Sudario sigue siendo inexplicable, el cuerpo de Jesús no apareció en ninguna tumba identificable. Para el católico que alguna vez sintió cierta perplejidad al leer a Piñero o a Ehrman, este libro es como un pasamanos al que agarrarse.
El límite, sin embargo, es que Zavala no siempre distingue con claridad entre lo que la Iglesia enseña de fide, lo que es devoción legítima pero no dogma, y lo que es simple fascinación por lo paranormal. Hay capítulos en que la frontera entre la teología y el esoterismo se difumina más de lo que uno quisiera, como cuando cita abundantemente a la monja Emmerick, del siglo XIX, como si hubiera sido testigo presencial de la Pasión de nuestro Señor. El catolicismo no necesita de lo extraordinario para sostenerse más allá de la divinidad, una y trina, de Jesús, y en algunos momentos el libro parece olvidarlo, corriendo el riesgo de convertir a Cristo en protagonista de un gran misterio detectivesco en lugar de en el Señor de la Historia.
Con todo, hay páginas memorables. Las dedicadas a los últimos días de Jesús, reconstruidas con rigor y emoción a la vez, tienen una intensidad que pocas veces he encontrado fuera de los propios evangelios. Y hay en el libro, subyacente a todo, una pregunta que no formula abiertamente pero que late en cada capítulo: ¿y si todo fuera verdad?
sábado, 28 de febrero de 2026
Lecturas: Asombro y milagros: El misterio histórico de Jesús (Elaine Pagels)
Fue en los años ochenta, cuando fui joven, que un libro de Pagels, Los evangelios gnósticos, me dejó la curiosidad, que aún dura, por el cristianismo primitivo, el momento en que el hijo de un carpintero pasó a ser El Hijo del Hombre y en nuestro redentor. Tras las lecturas de Antonio Piñero, este libro se convierte en un manual, una guía, para fortalecer la fe y resolver dudas. Porque aquí vive, intensamente, nuestro Señor, el dulcísimo Jesús, pero enfrentado a preguntas difíciles que tienen una respuesta múltiple, sin dogma, e incómodas. Pagels combina aquí historia, erudición y experiencia personal con un tono de asombro genuino ante la figura de Jesús.
Pagels no ofrece una biografía más del Nazareno ni una reconstrucción dogmática de su mensaje. Su interés se centra en cómo las primeras comunidades cristianas interpretaron los milagros y las experiencias de lo divino desde el asombro y casi desde la perplejidad, y cómo esas interpretaciones moldearon una forma de entender el mundo. Con elegancia intelectual, conecta los textos antiguos con inquietudes humanas profundamente actuales (hasta nombra a Alexei Navalny valientemente como alguien que se enfrentó a la muerte por el bien común): el sufrimiento, la esperanza, la fe y la búsqueda de sentido.
Lo más admirable del libro es su equilibrio entre rigor académico y sensibilidad personal. Pagels logra que temas complejos —como la exégesis de los evangelios o las disputas doctrinales de los primeros siglos— resulten accesibles sin perder profundidad. En el fondo, nos invita a mirar las historias de los milagros no como pruebas sobrenaturales, sino como metáforas abiertas sobre la transformación interior y el misterio de la existencia. Y nos hace pensar si la virginidad de María fue real o una metáfora, una forma de eludir preguntas incómodas, o si el cuerpo santo de Jesús fue entregado verdaderamente a José de Arimatea. En todo caso, vibra intensamente el asombro de los discípulos al ver devuelto a la vida a quien murió sobre aquella colina.
Asombro y milagros es una lectura ideal para quienes se interesan por la historia religiosa, la espiritualidad comparada o, simplemente, por la manera en que las grandes narraciones fundacionales siguen dialogando con nuestra vida cotidiana. Más que un ensayo histórico, es una meditación luminosa sobre la fe, la memoria y el poder del asombro en tiempos de incertidumbre.
domingo, 16 de julio de 2023
Lecturas: Catolicismo. Viaje al corazón de la fe (Robert Barron)
El autor es creador de una serie documental de diez episodios también titulada Catolicismo. Algo que desconocía hasta terminar la lectura. Yo mismo soy católico practicante (una fe es que la de mis mayores y que abandoné por, digamos, veinticinco años para acercarme al judaísmo hasta mi regreso, sereno, razonado, a la iglesia católica apostólica romana). Este libro lo leí para reforzar mi fe, y ha servido para ello por más que la mayor parte de lo que Barron afirma y transmite yo ya lo supiera. Por tanto, es una buena lectura. Pero para los que somos creyentes, y dentro de estos para los que somos practicantes. Para quien no tenga fe y a lo sumo curiosidad por la fe de Roma, de poco servirá.
Al menos eso creo yo que creo. En Dios todopoderoso creador del Cielo y de la Tierra, y en Jesucristo su único Hijo. En todo caso, es un libro esclarecedor, que más que ocuparse en la historia de esta religión, desde el origen en el judaísmo hasta su asunción como religión oficial por Roma tras una feroz persecución, el posterior Cisma de Occidente y el ulterior desastre de la Reforma luterana y la resurrección merced al Concilio de Trento, etapas que no se mencionan, es una indagación en los entresijos de la fe, un razonable y razonado recorrido por aquello en lo que los católicos nos sustentamos.
Así, Barron parte del mensaje de Jesús en los Evangelios para examinarlo a través de la subsiguiente Teología y glosar la importancia de María y del apostolado de Pablo y Pedro y exponer por qué esta Iglesia es Una, Santa, Católica y Apostólica. A continuación, detalla las minuciosas particularidades de la misa y hace un recorrido apasionado por los hechos y las ideas de Katharine Drexel, Teresa de Lisieux, Edith Stein, Teresa de Calcuta, Thomas Merton , San Juan de la Cruz y Teresa de Ávila. Un recorrido por las Postrimerías (Infierno, Purgatorio y Cielo) cierra brillantemente este volumen. Que consigue lo que yo buscaba en él. Reforzar mi fe. Lo que no es poco.
miércoles, 9 de febrero de 2022
Lecturas: Sacramento (Antonio Soler)
Soler ha llegado a ser un estilo. Como lo es, también, Javier Marías. En Soler, una página cualquiera delata al autor: una escritura intensa, cálida (lo de "en ebullición" no es del todo preciso pero ahí le anda), febril, obsesiva, densa. Y repito lo de intensa, que es la nota que predomina sobre todas las demás. Esta novela parte de una historia poco conocida en la ciudad que ambos compartimos, y cuyo escenario principal está, estaba, a escasos diez metros de mi lugar de trabajo: haciendo esquina con la casa natal de Picasso hay un edificio que ocupa el solar de la iglesia de la Merced, incendiada en 1931 y reutilizada, ya en los años 40-50, por el párroco de la iglesia de Santiago. El nombre de este cura con fama de santidad antes de que la verdad saliera a la luz, era Hipólito Lucena. Ésta es su novela. Y también el primer libro que trata con claridad su trayectoria, desde la inocencia y el sacrificio del sacerdocio hasta su perversión, su caída en el pecado y la heterodoxia y su desaparición.
Quien no esté al corriente, éste es el resumen de los hechos: un cura joven de un pueblo del interior de la provincia de Málaga logra sobrevivir a la guerra civil y nombrado párroco de Santiago, reúne a un grupo de muchachas a las catequiza. Hasta ahí normal. Pero en los restos de la iglesia de la Merced también las seduce y las posee en ceremonias en las que las demás entonan cánticos. Lo de unirse a Dios a través de su representante. Tan burdo como eso. Pronto habrá rumores, de embarazos, de abortos. La Iglesia investiga e interviene. Suspensión a divinis, proceso eclesiástico en Roma, confinamiento/prisión en un monasterio en Austria y regreso, en la vejez, al terruño en busca del olvido.
Ya en un artículo (ver aquí) de 2010 nombré de pasada el asunto. No mucho después recibí una llamada telefónica de un sobrino-nieto de Lucena, inquiriendo mis fuentes (la Enciclopedia del Erotismo de Camilo José Cela) y preguntándome si caminaba tranquilo por la calle tras haber alzado esa insignificante puntita del inmenso y pesado velo. Es Soler, jugando entre la ficción y la no ficción, dando voz a Lucena y a sus víctimas, quien deja a la luz cegadora y amarga los hechos. En un ejercicio literario perfecto. Una novela valiente de un escritor que siempre lo ha sido.
jueves, 29 de diciembre de 2016
Melodías hebreas: de Sefarad a la música klezmer (8): Música para el Sabbat
El motivo de la canción es acoger en casa a los ángeles que acompañan a cada creyente en el camino. Se cree que esos ángeles son dos: uno bueno y otro malo. Si la casa ha sido bien preparada para el Sabbat (es requisito que todo esté limpio y en orden, y los fieles dispuestos a respetar la fiesta), el ángel bueno dirá "Sea así el próximo Sabbat". A lo que el ángel malo, resignado, responderá con un Amén. Si la casa no está preparada y el Sabbat es calamitoso, será el ángel malo el que pronunciará las palabras, y será el ángel bueno el que reconocerá su fracaso. La letra es la siguiente, traducida del hebreo:
lunes, 26 de diciembre de 2016
Melodías hebreas: de Sefarad a la música klezmer (7): Música litúrgica
De todos ellos nos arrepentimos. Sean todos ellos absueltos, nulos y sin valor, sin efecto, y sin carácter de obligación.
Nuestros votos que no sean considerados como tal, tampoco nuestras obligaciones ni los juramentos.
Y le será perdonado a toda la congregación de los Hijos de Israel, así como al extranjero que reside entre ellos, ya que todo el pueblo pecó por omisión.












