Zavala es católico. Yo también. Zavala es practicante. Yo también. Zavala escribe muchos libros. No todos buenos. De él aprecio y admiro los dedicados a la Guerra Civil española (alguno ha sido aquí comentado, y otro está en espera, "Los horrores de la Guerra Civil"), pero en este segundo de temática religiosa, tras el correcto y didáctico "Últimas noticias de Jesús" (tengo también pendiente "Los doce"), "Medjugorje" creo que defrauda. O no. Hace un relato periodístico y espiritual sobre las supuestas apariciones marianas en esa localidad de Bosnia y Herzegovina, destacando por transmitir el fervor de quienes visitan el lugar. ¿Lo cumple? Sí, sin duda. Pero quien como yo haya emprendido la lectura para tener un conocimiento superior al que pueda trasladar, por ejemplo, la Wikipedia, naufraga. No basta, no convence, no me vale que cuente cómo llega a Medjugorje, cómo es la puerta de la vidente Vika, si su marido es simpático. Todo eso sobra. A pesar de su interés temático, la obra se ve afectada por un ritmo irregular debido a la inclusión de narraciones extensas sobre otras apariciones, ya que quien quiera interesarse por los pormenores de Fátima tiene información accesible que no es necesario repetir, o los anexos finales, siendo del todo innecesario el que recoge historias y testimonios de veinte peregrinos que resultan repetitivos y a la postre huecos a base de tanto insistir machaconamente en lo mismo. Quien sea un católico convencido y practicante, como es mi caso, no verá aumentada su fe por leer este librito del (siempre bienintencionado) Zavala. Quien no crea no sentirá, me temo, ni un pellizquito para acercarse a la fe del Padre, del Hijo y del espíritu Santo. Y, aquí, de la Madre.

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