Zavala es católico. Yo también. Zavala es practicante. Yo también. Zavala escribe muchos libros. No todos buenos. De él aprecio y admiro los dedicados a la Guerra Civil española (alguno ha sido aquí comentado, y otro está en espera, "Los horrores de la Guerra Civil"), pero en este segundo de temática religiosa, tras el correcto y didáctico "Últimas noticias de Jesús" (tengo también pendiente "Los doce"), "Medjugorje" creo que defrauda. O no. Hace un relato periodístico y espiritual sobre las supuestas apariciones marianas en esa localidad de Bosnia y Herzegovina, destacando por transmitir el fervor de quienes visitan el lugar. ¿Lo cumple? Sí, sin duda. Pero quien como yo haya emprendido la lectura para tener un conocimiento superior al que pueda trasladar, por ejemplo, la Wikipedia, naufraga. No basta, no convence, no me vale que cuente cómo llega a Medjugorje, cómo es la puerta de la vidente Vika, si su marido es simpático. Todo eso sobra. A pesar de su interés temático, la obra se ve afectada por un ritmo irregular debido a la inclusión de narraciones extensas sobre otras apariciones, ya que quien quiera interesarse por los pormenores de Fátima tiene información accesible que no es necesario repetir, o los anexos finales, siendo del todo innecesario el que recoge historias y testimonios de veinte peregrinos que resultan repetitivos y a la postre huecos a base de tanto insistir machaconamente en lo mismo. Quien sea un católico convencido y practicante, como es mi caso, no verá aumentada su fe por leer este librito del (siempre bienintencionado) Zavala. Quien no crea no sentirá, me temo, ni un pellizquito para acercarse a la fe del Padre, del Hijo y del espíritu Santo. Y, aquí, de la Madre.
lunes, 24 de agosto de 2026
sábado, 28 de febrero de 2026
Lecturas: Asombro y milagros: El misterio histórico de Jesús (Elaine Pagels)
Fue en los años ochenta, cuando fui joven, que un libro de Pagels, Los evangelios gnósticos, me dejó la curiosidad, que aún dura, por el cristianismo primitivo, el momento en que el hijo de un carpintero pasó a ser El Hijo del Hombre y en nuestro redentor. Tras las lecturas de Antonio Piñero, este libro se convierte en un manual, una guía, para fortalecer la fe y resolver dudas. Porque aquí vive, intensamente, nuestro Señor, el dulcísimo Jesús, pero enfrentado a preguntas difíciles que tienen una respuesta múltiple, sin dogma, e incómodas. Pagels combina aquí historia, erudición y experiencia personal con un tono de asombro genuino ante la figura de Jesús.
Pagels no ofrece una biografía más del Nazareno ni una reconstrucción dogmática de su mensaje. Su interés se centra en cómo las primeras comunidades cristianas interpretaron los milagros y las experiencias de lo divino desde el asombro y casi desde la perplejidad, y cómo esas interpretaciones moldearon una forma de entender el mundo. Con elegancia intelectual, conecta los textos antiguos con inquietudes humanas profundamente actuales (hasta nombra a Alexei Navalny valientemente como alguien que se enfrentó a la muerte por el bien común): el sufrimiento, la esperanza, la fe y la búsqueda de sentido.
Lo más admirable del libro es su equilibrio entre rigor académico y sensibilidad personal. Pagels logra que temas complejos —como la exégesis de los evangelios o las disputas doctrinales de los primeros siglos— resulten accesibles sin perder profundidad. En el fondo, nos invita a mirar las historias de los milagros no como pruebas sobrenaturales, sino como metáforas abiertas sobre la transformación interior y el misterio de la existencia. Y nos hace pensar si la virginidad de María fue real o una metáfora, una forma de eludir preguntas incómodas, o si el cuerpo santo de Jesús fue entregado verdaderamente a José de Arimatea. En todo caso, vibra intensamente el asombro de los discípulos al ver devuelto a la vida a quien murió sobre aquella colina.
Asombro y milagros es una lectura ideal para quienes se interesan por la historia religiosa, la espiritualidad comparada o, simplemente, por la manera en que las grandes narraciones fundacionales siguen dialogando con nuestra vida cotidiana. Más que un ensayo histórico, es una meditación luminosa sobre la fe, la memoria y el poder del asombro en tiempos de incertidumbre.
lunes, 12 de enero de 2026
Lecturas: Ciudadano Jesús: Preguntas y respuestas (Antonio Piñero)
Difícilmente se pueda concebir un compañero mejor para recorrer los Evangelios, un libro que sirve para que el lector se acerque de forma serena y razonada a la figura histórica de Jesús de Nazaret. Piñero presenta el libro como fruto de “muchos años de docencia universitaria” y de diálogo con alumnos, oyentes y lectores que le han ido planteando preguntas sobre Jesús. La forma de preguntas y respuestas, lo que recuerda candorosamente al tradicional catecismo, hace que el texto sea cercano y accesible, incluso para quien no está habituado a la teología. El autor insiste en que escribe “desde la neutralidad más absoluta, sin ánimo de herir a nadie”, lo que paradójicamente puede resultar muy valioso para el lector católico, porque le coloca ante un examen honrado de los datos históricos sobre Jesús sin polémica anticristiana ni la cotidiana ironía fácil. Aun cuando el autor se expresa en clave no confesional, el creyente puede acoger esta neutralidad como una oportunidad para dejar que la figura del Señor resplandezca sin apoyarse únicamente en argumentos de autoridad.
El índice del libro muestra un gran
cuidado por abarcar, de modo ordenado, prácticamente todas las cuestiones que
surgen cuando alguien se acerca a Jesús: su existencia histórica, su nacimiento
y familia, su relación con Juan Bautista, la predicación, el mensaje, la
fundación de la Iglesia, los últimos días, la crucifixión, la tumba vacía y la
resurrección. Frente a visiones fragmentarias, la obra ofrece una visión de
conjunto de la trayectoria de Jesús, desde los orígenes hasta los
acontecimientos pascuales, siguiendo las preguntas que muchos cristianos se han
hecho alguna vez.
En el capítulo primero se enfrentan
interrogantes radicales, como “¿Existió Jesús realmente?” (espoiler: ¡sí!) y
“¿En qué argumentos se basan los que niegan la existencia de Jesús?”, para
pasar después a las fuentes antiguas, dentro y fuera de los Evangelios, que
hablan de Él. La lectura de estas páginas puede fortalecer al fiel, porque
muestra que la fe no se asienta en un mito sin raíces, sino en una figura
histórica que se deja rastrear en testimonios judíos, romanos y, por supuesto,
cristianos antiguos.
Uno de los grandes aciertos del
libro es que recoge preguntas muy concretas, algunas de ellas formuladas en
lenguaje casi coloquial, que brotan del corazón del creyente contemporáneo:
sobre el nacimiento virginal, la estrella de Belén, la duración del ministerio
público, las tentaciones, la relación de Jesús con la Ley, la riqueza, la
familia, la justicia civil, o cuestiones tan delicadas como “¿Fundó Jesús una
Iglesia?”. Al enfrentarse con estas cuestiones sin esquivarlas, el lector
católico puede madurar en una fe menos ingenua y más consciente de las
dificultades, sin por ello abandonar el núcleo del Credo que profesamos cada
domingo.
El
propio Piñero reconoce con humildad que “no todas las preguntas tienen
respuestas seguras” y que la historia antigua está llena de enigmas, también en
la vida de Jesús. Esta confesión de límites, lejos de ser un obstáculo, puede
reforzar la actitud creyente: el cristiano descubre que su fe no suplanta a la
historia, ni la historia agota el misterio, sino que ambas se necesitan,
respetando el campo propio de cada una.
El
autor señala que gran parte de sus respuestas se acompaña de expresiones como
“en mi opinión”, “es posible”, “probablemente” o “el sentir medio de la
investigación”, y lo hace precisamente para no presentar como certeza lo que
solo puede formularse como hipótesis razonables. Este cuidado en la formulación
ayuda al lector creyente a distinguir entre el dato firmemente establecido y la
interpretación, y le anima a no confundir la investigación histórica —limitada
por definición— con la verdad plena que la fe confiesa en Cristo resucitado.
Además,
el libro dedica capítulos específicos a cuestiones muy sensibles para la
conciencia eclesial, como la constitución del grupo de los Doce, la posible
intencionalidad de Jesús respecto a la fundación de una Iglesia, o la evolución
posterior de ese grupo hasta llegar a una comunidad estructurada que llega
hasta hoy. Para quien vive sus pertenencias a la Iglesia católica, estas
páginas pueden leerse como un examen de conciencia histórica: se percibe con
más claridad qué pertenece al terreno de Jesús y qué ha sido fruto del caminar
de la comunidad guiado por el Espíritu Santo a lo largo de los siglos.
En
conjunto, “Ciudadano Jesús: Preguntas y respuestas” ofrece una síntesis amplia
y bien articulada de lo que la investigación histórica contemporánea considera
más verosímil sobre Jesús de Nazaret. Precisamente por estar escrito desde un
respeto real al lector, sea creyente o no, el libro se convierte en una
herramienta valiosa para el católico que desea “dar razón de su esperanza” con
argumentos sólidos y un conocimiento mejor de las fuentes.
lunes, 29 de diciembre de 2025
Lecturas: Cómo nació el cristianismo (Antonio Piñero y Javier Alonso)
Soy cristiano. Católico, apostólico y romano. Practicante. Con un interés por el cristianismo primitivo, por el momento en que la acción de nuestro redentor nos llevó del judaísmo a lo que hoy conocemos como cristianismo. Del mismo modo en que yo he evolucionado espiritualmente tras décadas compartiendo los valores hebreos hasta llegar a esta plenitud serena. Como cantaría Hank Willisams, I saw the light:
Aquí, Piñero y Alonso parten de la imagen tradicional de un cristianismo que brota ya formada de la predicación de Jesús y desemboca sin sobresaltos en la Iglesia tal como la conocemos. Frente a ese relato simplificado, proponen una reconstrucción panorámica que recorre desde las primeras comunidades hasta la institucionalización de una ortodoxia dominante. Una iglesia que, sostienen con razón, se debe más a San Pablo que a San Pedro.
Piñero y Alonso ponen al servicio del lector décadas de investigación sobre el Nuevo Testamento y el judaísmo del Segundo Templo sin caer en tecnicismos innecesarios. El aparato crítico está destilado en explicaciones claras que permiten seguir cuestiones como la relación entre judaísmo y comunidades paulinas, o el papel de figuras clave como Pablo de Tarso, Pedro, Esteban o Santiago “el hermano del Señor”. Este equilibrio entre profundidad y accesibilidad convierte el libro en una puerta de entrada privilegiada para quien se acerca por primera vez al tema, pero también en una lectura estimulante para lectores como yo.
martes, 11 de marzo de 2025
Lecturas: La verdadera historia de la Pasión. Según la investigación y el estudio histórico (Antonio Piñero, Eugenio Gómez Segura y otros)
Quien
esto escribe es, por convicción, y tras unos años –acaso demasiados- de
desviación hacia el Judaísmo, soy, decía, proclamo, católico apostólico romano.
De ahí que me interese sobremanera Jesús de Nazaret, su contexto histórico que
llevó de una herejía judía a una religión universal. Este libro que firman
Antonio Piñero y Eugenio Gómez Segura (que se centra en los cultos mistéricos
griegos) que incluye textos no poco meritorios de José Ramón Pérez-Accino
(sobre cómo la figura de Horus y la muerte de Osiris prefiguran en el antiguo
Egipto a Jesucristo e Isis puede ser una prefiguración de la virgen María),
Javier Alonso Pérez (con una más que notable introducción al contexto judío de
la Pasión) y Domingo Sola Antequera (sobre el tratamiento de la Pasión de
Cristo en el cine), debe la mitad de su extensión a Piñero, tal vez el más
destacado investigador español de la figura de Jesucristo. Que desmenuza lo que
sabemos e ignoramos de aquellas jornadas tomando como base al evangelio más
antiguo, el de Marcos, al que supone un texto previo, al que llama premarcano,
que servirá de fuente para el mismo y para los de Mateo y Lucas (y menos para
el demasiado tardío de Juan). Aquí, Piñero intenta, recurriendo a las diversas
fuentes, a la bibliografía y al método filológico, deslindar lo considerado
histórico de lo que es pospascual. Así, aplica el criterio de desemejanza o
disimiltud, el de dificultad, y el de atestiguación fehaciente, para llegar a
conclusiones esclarecedoras, como que Jesús no intentó fundar ninguna
religión nueva, sino profundizar y refinar la religión judía o que los
sucesos de Jerusalén no transcurrieron en una semana sino en un periodo de
alrededor de seis meses, siendo la entrada en Jerusalén en septiembre durante la
fiesta de Sucot para concluir durante la de Pésaj, siendo la última cena no una
de Pascua judía sino de mera despedida de los discípulos. Todo ello se
desmenuza y se narra con claridad, señalando datos asombrosos como que la
detención de Jesús se envió, según los evangelios, toda una cohorte romana,
compuesta por 600 soldados, lo que sirve para manifestar las inexactitudes y
exageraciones que anidan en lo que los cristianos seguimos a pies juntillas.
Es
una lectura necesaria, casi imprescindible, este libro. Como lo es, cada día,
la del Nuevo Testamento.
domingo, 16 de julio de 2023
Lecturas: Catolicismo. Viaje al corazón de la fe (Robert Barron)
El autor es creador de una serie documental de diez episodios también titulada Catolicismo. Algo que desconocía hasta terminar la lectura. Yo mismo soy católico practicante (una fe es que la de mis mayores y que abandoné por, digamos, veinticinco años para acercarme al judaísmo hasta mi regreso, sereno, razonado, a la iglesia católica apostólica romana). Este libro lo leí para reforzar mi fe, y ha servido para ello por más que la mayor parte de lo que Barron afirma y transmite yo ya lo supiera. Por tanto, es una buena lectura. Pero para los que somos creyentes, y dentro de estos para los que somos practicantes. Para quien no tenga fe y a lo sumo curiosidad por la fe de Roma, de poco servirá.
Al menos eso creo yo que creo. En Dios todopoderoso creador del Cielo y de la Tierra, y en Jesucristo su único Hijo. En todo caso, es un libro esclarecedor, que más que ocuparse en la historia de esta religión, desde el origen en el judaísmo hasta su asunción como religión oficial por Roma tras una feroz persecución, el posterior Cisma de Occidente y el ulterior desastre de la Reforma luterana y la resurrección merced al Concilio de Trento, etapas que no se mencionan, es una indagación en los entresijos de la fe, un razonable y razonado recorrido por aquello en lo que los católicos nos sustentamos.
Así, Barron parte del mensaje de Jesús en los Evangelios para examinarlo a través de la subsiguiente Teología y glosar la importancia de María y del apostolado de Pablo y Pedro y exponer por qué esta Iglesia es Una, Santa, Católica y Apostólica. A continuación, detalla las minuciosas particularidades de la misa y hace un recorrido apasionado por los hechos y las ideas de Katharine Drexel, Teresa de Lisieux, Edith Stein, Teresa de Calcuta, Thomas Merton , San Juan de la Cruz y Teresa de Ávila. Un recorrido por las Postrimerías (Infierno, Purgatorio y Cielo) cierra brillantemente este volumen. Que consigue lo que yo buscaba en él. Reforzar mi fe. Lo que no es poco.
lunes, 15 de febrero de 2016
Lecturas: El Reino [Emmanuel Carrère]
martes, 15 de abril de 2014
Lecturas: Cristianismos perdidos (Bart D. Ehrman)
jueves, 5 de abril de 2012
Palabras para Paco Hernández

Porque aquí se da la oportunidad para disfrutar de un altísimo artista que ojalá encuentre aquí la oportunidad para convertirse en un clásico de la pintura malagueña que el público sitúe a la altura de, por poner un ejemplo de pintor bien apreciado por el pueblo, Félix Revello de Toro, cuya antológica en este mismo lugar se convirtió en un clamoroso éxito de público.
Pero no significa esto que la obra de Revello y la de Hernández se parezcan. De hecho, no tienen ninguna afinidad. Simplemente, sirvan estas afirmaciones como aviso a los malagueños para que acudan tumultuosamente a las salas del Museo del Patrimonio Municipal porque la obra de Hernández posee una fuerza, una calidad y un interés como para situarse entre los favoritos intemporales de los visitantes. Oportunidades como ésta, pueden creerlo, no se dan a menudo.
Aunque conocido de sobra por los aficionados, y no solamente los de Málaga, Hernández es un artista absoluto, de los que crean creyendo en lo que hacen y solamente en lo que hacen, ajenos al tiempo o los caprichos del gusto. Es, por lo tanto, un creador titánico, un Maestro con mayúscula en este tiempo de osadías insípidas. No se puede glosar en una crítica la trayectoria de un autor que lleva nada menos que 62 años asombrando. Su pluralidad de temas y hasta de estilos sobrepasan con mucho lo que pueda explicarse en lo que no llega a ser más que un reflejo escrito de una experiencia visual. Baste con indicar que la contundencia angustiosa de la representación de Adán y Eva expuesta en la planta baja de las salas encontrará al final del recorrido la joya de un vía crucis dibujado con la sabiduría y la exactitud de un artista maduro y pleno pero con el dato de que el autor tenía entonces, 1945, trece años. Perplejidad produce Hernández, perplejidad su capacidad de multiplicarse en temas y estilos que van desde la congoja de vivir tal como la expresaba Francis Bacon hasta el Barroco de la Semana Santa de nuestra tierra o la Mitología que se asoma a 'La caída de Ícaro' con un prodigio de escorzos dignos del Renacimiento.
Todo ello urge y propicia la visita a esta muestra, montada con un acierto pleno y comisariada por Enrique Castaños Alés y que, avisado queda el visitante, quedará convertida en una experiencia que se tardará mucho, mucho, en olvidar. Si es que esto es posible.














