lunes, 26 de julio de 2021
Lecturas: Rabia (Stephen King)
miércoles, 30 de junio de 2021
Lecuras: Los orígenes de la Guerra Civil española (Pío Moa)
Ahora te ponen el apellido enseguida. Basta con mostrar la menor discrepancia con las autoridades (las de aquí, las de ahora) y quedas bautizado: fascista. O tan sólo hay que nombrar a otros, sospechosos habituales, y ya tienes el sambenito. Por ello el riesgo de comentar un libro de Pío Moa. Por mucho que ela contracubierta se reproduzcan opiniones entusiastas como la Stanley G. Payne (El empeño más importante llevado a cabo durante las dos últimas décadas por ningún historiador en cualquier idioma, para reinterpretar la historia de la República y la Guerra Civil), Moa es considerado, no sé si por su condición de no historiador titulado, por su bandazo de ser terrorista del GRAPO (mismo grupo asesino en el que militó el padre del ex-presidente de este gobierno) hasta sus posturas derechistas. Por tanto, Moa es otro fascista tan reprobable como sus lectores. Como yo mismo, vaya. Y el odio y hasta el desprecio de que es objeto (hace unos años hasta se publicaron sesudos estudios contra Moa, buscando hundirlo), se hace llevar a los que le leemos.
Vamos a ver, la Guerra Civil española es uno de mis temas preferidos de lectura. Estudios, no ficciones. Payne, Preston, Thomas, esa gente. No la abominable Almudena Grandes. Y Moa. En él no he leído nada que rechine, que suene a mentira, a forzar la interpretación de los hechos. Ni en Los mitos de la guerra civil española ni en Años de hierro: España en la posguerra 1939-1945 ni en el título que ahora comento. Curioso caso el de la Guerra Civil española. Aquello de que la Historia la escriben los vencedores se dio aquí la vuelta. Ante el drama humana y las necesidades de la propaganda (eran tiempos de equiparar a Franco con Hitler y Mussolini, había que blanquear el atroz comunismo antes de que empezara la Guerra Fría, ya que ellos habían tomado Berlín. Esas cosas. Y desde las simpatías desde la historiografía británica y estadounidense por los regímenes liberales (la República parcialmente lo fue, y parcialmente no), no se podía sino defender a los "pobrecitos republicanos" y demonizar a los fascistas comeniños. Qué cosas.
Es desde su oposición a ese discurso buenista y maniqueo que Moa se alza y se convierte en la bestia negra de la historiografía española. De cierta historiografía, si bien mayoritaria y hegemónica. Revisionismo. Por decir y demostrar lo ya sabido, que la guerra civil, el golpe contra la República, lo dio el PSOE en octubre de 1934, que la CEDA, hasta marzo de 1936, era moderada, que el jefe del golpe fue Largo Caballero, con la ayuda escéptica de Indalecio Prieto y Manuel Azaña y con la participación activa y clave de Lluís Companys, ese traidor separatista y enemigo de la República burguesa que le había concedido la autonomía a su región. Los hechos de aquel octubre de 1934 terrible y el camino hacia el mismo quedan aquí bien narrados. Eso sí, chirría que se cite como historiadores serios a Joaquín Arrarás y a Mauricio Carlavilla (Mauricio Karl, autor de panfletos fascistas y antisemitas), apologetas del franquismo. En las páginas finales del libro recoge las instrucciones del golpe redactadas por el Comité Revolucionario que dirigía el levantamiento, transcrito desde la copia de Largo Caballero depositada en la Fundación Pablo Iglesias. Todo claro, clarete. ¿Franco golpista? Sí, cómo no. El PSOE y Largo Caballero golpistas, también. Y no extraña que Franco y los suyos se levantaran contra el Frente Popular del que el partido mayoritario, gobernante ahora, era el que gobierna ahora. Con un presidente que recientemente elogió a Largo Caballero y lo puso de ejemplo. Avisados estamos. Y ya me pueden llamar lo que quieran.
sábado, 26 de junio de 2021
Lecturas: Los años setenta de la gente común (Sebastián Carassai)
La ilustración que sigue es la que ilustra la cubierta de este libro argentino y que es sintomática del tiempo del que trata, con el subtítulo certero de La naturalización de la violencia:
Carassai no deja palo sin tocar, desde la buena imagen de Eva (en comparación con el maquiavélico Perón), sublimada por la muerte joven y la entrega a cierta beneficencia (dudosa, en cuanto sólo favorecía a los suyos), el mundo universitario, la plasmación del conflicto (no es la palabra adecuada, guerra es más certera) a través del humor de Tato Bores, de la telenovela Rolando Rivas, taxista, la infiltración de la violencia cotidiana en la publicidad, con la aparición de armas y alusiones al hecho de matar con una trivialidad macabra, las interpretaciones sociológicas de aquellos hechos, y todo lo que se quiera. Viene a ser este libro algo así como la versión docta del Fuimos todos de Juan Bautista Yofre que revela cómo se vivió el videlato como un alivio antes de que con la llegada de la democracia y el informe Sabato quedaran al aire los crímenes del régimen militar. Muy recomendable lectura. Y un aviso.
lunes, 31 de mayo de 2021
Lecturas: La larga marcha (Stephen King)
Nos hallamos ante la primera novela escrita por King, y publicada más tarde, cuando Stephen King ya había comenzado a publicar novelas con su nombre, bajo el seudónimo de Richard Bachman. Aquí no hay terror, no hay elementos sobrenaturales. Pero hay miedo, mucho, y la conciencia de lo natural, esto es, del propio cuerpo. Imagínense: en unos Estados Unidos distópicos, regido por una figura conocida como El Comandante, que aparece descrito escudado siempre tras unas gafas de sol y como si fuera un trasunto, imaginaciones mías, de Douglas MacArthur, se organiza cada año una marcha compuesta por 100 muchachos que deben caminar a al menos 6 kilómetros y medio por hora. El premio para el ganador lo fija el propio marchador. Para los otros 99, es la muerte lo que les espera. Seguidos por un destacamento de soldados que monitorizan las velocidades de cada uno, dando un aviso cada vez que se flojea, lo que obliga a mantener la velocidad prefijada durante una hora para borrar la falta, y tras tres faltas acumuladas sin borrar, se recibe un disparo en la cabeza, lo que se sigue, a través de 100 capítulos breves, es esa cuenta atrás de vidas, cada corredor con su esperanza, sus miedos, sus rivalidades. Entre ellos destaca al protagonista, Ray Garraty, a quien vamos acompañando compartiendo su miedo de ser el siguiente en morir. Sin descanso, día y noche, bajo la lluvia, el sol y la niebla, marchaban los cien por el Valle de la Muerte, con sus calambres, incontinencias, vahídos, torceduras, caídas. La conciencia del cuerpo, de los mil avisos que puede dar, de la lucha contra el cansancio, de la necesidad de obviar las escenas terribles, constituyen la médula, doiorosa, de esta novela ejemplar y cruel.
domingo, 30 de mayo de 2021
Lecturas: Apocalipsis (Stephen King)
viernes, 30 de abril de 2021
Lecturas: Las últimas horas de José Antonio (José María Zavala)
Ya en estas páginas he comentado otros títulos del meritorio investigador José María Zavala. éste no es el mejor, por mucho que en la cubierta se añada como subtítulo que es El libro definitivo sobre la muerte del fundador de Falange Española y en otro lugar se incluya el elogio de Stanley G. Payne: El estudio más completo sobre el proceso y la ejecución de José Antonio. Los documentos inéditos descubiertos por Zavala constituyen una aportación fundamental e indispensable para conocer las últimas horas de vida del líder de Falange. Pues vale. Pero no es así: el relato más esclarecedor lo hizo Zavala en La pasión de José Antonio (2011) y en esa minuciosa descripción de crímenes que tituló Los expedientes secretos de la Guerra Civil (2016). Aquí, la aportación fundamental consiste en transcribir documentos referidos a los verdugos y responsables del tribunal. Pero de lo que es Alicante, paredón y después, no aporta nada nuevo, prefiriendo perderse no por las últimas horas del fundador de Falange, sino por la biografía de los personajuchos que lo llevaron a la muerte. Y una torpe disgresión (no porque no sea cierta, sino porque este libro no era el lugar) acerca de la salida del Oro de Moscú para llegar a la conclusión, cuestionable, de que la muerte de José Antonio era parte de un chantaje de Stalin a cambio de su silencio de cómo había llegado, sin garantía alguna de devolución, de la riqueza de España. Con la anuencia siempre de Largo Caballero, aquel canalla que quiere absolver y hasta vindicar la izquierda actual.
Si alguna imagen nueva se lleva el lector es la de un testimonio aterrador de un testigo que muestra a Primo de Rivera herido en las piernas tras las ráfagas, caído entre la sangre propia y de sus cuatro compañeros de paredón, en silencio y sin quejarse pero consciente, mientras con los ojos sigue los movimientos de quien con una pistola busca su nuca para aplicarle el tiro de gracia.
Quien busque realmente lo que el título de esta entrega de Zavala, lo deberá buscar en los otros títulos. En éste sólo podrá completar, con interesantes documentos inéditos, lo que sucedió en aquel casi amanecer de noviembre.
viernes, 2 de abril de 2021
Lecturas: El umbral de la noche (Stephen King)
Bajo tales augurios lo que nos ofrece King es una abrumadora sucesión de relatos que rozan la categoría de obras maestras la mayoría de ellas. Cada lector podrá adoptar alguno de ellos para situarlo entre los que guardará por siempre en la memoria. En mi caso, La primavera de fresa, un relato encantador y lírico narrado desde el peor punto de vista. O La cornisa, de un lento y agotador sadismo. Una veintena de propuestas para el asombro y el disfrute. En términos comparativos, es el Ficciones de King. Al que seguirán otros volúmenes de relatos que, estoy seguro, dejarán a este como un remoto y modesto joyel. Mientras tanto, libros como éste se convierten en motivo suficiente para que la adicción a la obra de King se torne insanamente incurable.







