sábado, 26 de junio de 2021

Lecturas: Los años setenta de la gente común (Sebastián Carassai)

 La ilustración que sigue es la que ilustra la cubierta de este libro argentino y que es sintomática del tiempo del que trata, con el subtítulo certero de La naturalización de la violencia:



Esta vez se trata de hablar de la Argentina de los setenta, la del regreso de Perón, la guerra civil entre las organizaciones terroristas peronistas de izquierdas Montoneros, ERP, FAL), y la organización terrorista peronista Triple A (Alianza Anticomunista Argentina). Sin ir más allá que la observación de aquellos años que comenzarón con convulsiones y terminaron con la calma chicha tras la bárbara represión militar desde los ojos de la clase media argentina a través de testimonios recogidos en Buenos Aires, Correa (provincia de Santa Fe) y San Miguel de Tucumán. Y que muestran cómo la clase media pasó de ver con distancia los hechos, a mantenerse casi invariablemente antiperonista, mostrar cierta indignación por la violencia desatada tanto sobre las fuerzas de seguridad como sobre la guerrilla de izquierdas para finalmente mostrarse conforme con el golpe de estado de febrero de 1976 y mirar para otro lado ante las desapariciones (total, esos muertos nuevos eran los que habían llevado al país al caos, aquello del "algo habrán hecho").


Carassai no deja palo sin tocar, desde la buena imagen de Eva (en comparación con el maquiavélico Perón), sublimada por la muerte joven y la entrega a cierta beneficencia (dudosa, en cuanto sólo favorecía a los suyos), el mundo universitario, la plasmación del conflicto (no es la palabra adecuada, guerra es más certera) a través del humor de Tato Bores, de la telenovela Rolando Rivas, taxista, la infiltración de la violencia cotidiana en la publicidad, con la aparición de armas y alusiones al hecho de matar con una trivialidad macabra, las interpretaciones sociológicas de aquellos hechos, y todo lo que se quiera. Viene a ser este libro algo así como la versión docta del Fuimos todos de Juan Bautista Yofre que revela cómo se vivió el videlato como un alivio antes de que con la llegada de la democracia y el informe Sabato quedaran al aire los crímenes del régimen militar. Muy recomendable lectura. Y un aviso.

lunes, 31 de mayo de 2021

Lecturas: La larga marcha (Stephen King)

 Nos hallamos ante la primera novela escrita por King, y publicada más tarde, cuando Stephen King ya había comenzado a publicar novelas con su nombre, bajo el seudónimo de Richard Bachman. Aquí no hay terror, no hay elementos sobrenaturales. Pero hay miedo, mucho, y la conciencia de lo natural, esto es, del propio cuerpo. Imagínense: en unos Estados Unidos distópicos, regido por una figura conocida como El Comandante, que aparece descrito escudado siempre tras unas gafas de sol y como si fuera un trasunto, imaginaciones mías, de Douglas MacArthur, se organiza  cada año una marcha compuesta por 100 muchachos que deben caminar a al menos 6 kilómetros y medio por hora. El premio para el ganador lo fija el propio marchador. Para los otros 99, es la muerte lo que les espera. Seguidos por un destacamento de soldados que monitorizan las velocidades de cada uno, dando un aviso cada vez que se flojea, lo que obliga a mantener la velocidad prefijada durante una hora para borrar la falta, y tras tres faltas acumuladas sin borrar, se recibe un disparo en la cabeza, lo que se sigue, a través de 100 capítulos breves, es esa cuenta atrás de vidas, cada corredor con su esperanza, sus miedos, sus rivalidades. Entre ellos destaca al protagonista, Ray Garraty, a quien vamos acompañando compartiendo su miedo de ser el siguiente en morir. Sin descanso, día y noche, bajo la lluvia, el sol y la niebla, marchaban los cien por el Valle de la Muerte, con sus calambres, incontinencias, vahídos, torceduras, caídas. La conciencia del cuerpo, de los mil avisos que puede dar, de la lucha contra el cansancio, de la necesidad de obviar las escenas terribles, constituyen la médula, doiorosa, de esta novela ejemplar y cruel.



domingo, 30 de mayo de 2021

Lecturas: Apocalipsis (Stephen King)

Hay una ingeniosa camiseta que hace mofa con el año de la catástrofe: 2020. Written by Stephen King. Muy ocurrente. Pero esa novela posible e hipotética fue escrita por King en 19768 bajo el título somero de The stand, traducido en nuestro ámbito, con singular arrojo y eficacia, como Apocalipsis. Con ello quiero decir que trata sobre una pandemia caprichosa, de origen militar, que aniquila a algo así como el 90% de la población estadounidense, incluyendo a los perros y los caballos pero no a los gatos. Y aquí se observa, a lo largo de 1584 abrumadoras páginas (superadas en mi disímil biblioteca sólo por una Torá de 1876 páginas, comentada versículo a versículo), en pleno esplendor, la mecánica narrativa de King: se nos presenta a personajes múltiples, individualizados, con sus cuitas y peculiaridades. Así se abren las páginas con un soldado, Charlie, su esposa Sally y la hija de ambos, Baby LaVon, que huyen a la desesperada de una base militar. Nos aprendemos sus nombres, sus temores, sus objetivos. Pero será en balde. Pocas páginas más adelante, todos habrán muerto y sus nombres ya no aparecerán más. Y así será a lo largo del libro. La extensa nómina de personajes se someterá a la guadaña para sólo dejar vivos a unos pocos. Incluso los que tengan un mayor protagonismo, y entre ellos los más queribles, no podrán burlar a la Parca. King, como un Dios furioso, juega con nosotros y va aplicando su justicia caprichosa, jugando con nuestro temple, con nuestra capacidad de aceptación, dejándonos en vilo.



Y volviendo a la pandemia, es lo que llama una supergripe. Que se transmite como el coronavirus de nuestra época, de aquel 2020 de la camiseta y este 2021. Veamos: El 19 de junio, o sea el día que Larry Underwood volvió a casa, en Nueva York, y el día en que Frannie Goldsmith le anunció a su padre la inminente llegada del Pequeño Desconocido, Harry Trent se detuvo a comer en una cafetería del este de Texas llamada Babe’s Kwik–Eat. Pidió una hamburguesa con queso y, como postre, un trozo del delicioso pastel de fresas. Tenía un leve resfriado alérgico, y no paraba de estornudar y expectorar. Mientras comía, infectó a Babe, al lavaplatos, a los camioneros sentados en el reservado del rincón, al repartidor de pan, al encargado de cambiar el repertorio del tocadiscos automático y a la dulce camarera que atendía su mesa. De propina le dejó un dólar sobre el cual bullía la muerte.

En esta lucha épica y desesperada (aunque es más lo segundo que lo primero) hay un mesías destructivo, Randall Flagg, que opta por una guerra nuclear contra la mitad de los supervivientes, y una encarnación centenaria y negra del Redentor. Muy recomendable novela, que ofrece toneladas de cruel diversión.

viernes, 30 de abril de 2021

Lecturas: Las últimas horas de José Antonio (José María Zavala)

 Ya en estas páginas he comentado otros títulos del meritorio investigador José María Zavala. éste no es el mejor, por mucho que en la cubierta se añada como subtítulo que es El libro definitivo sobre la muerte del fundador de Falange Española y en otro lugar se incluya el elogio de Stanley G. Payne: El estudio más completo sobre el proceso y la ejecución de José Antonio. Los documentos inéditos descubiertos por Zavala constituyen una aportación fundamental e indispensable para conocer las últimas horas de vida del líder de Falange. Pues vale. Pero no es así: el relato más esclarecedor lo hizo Zavala en La pasión de José Antonio (2011) y en esa minuciosa descripción de crímenes que tituló Los expedientes secretos de la Guerra Civil (2016). Aquí, la aportación fundamental consiste en transcribir documentos referidos a los verdugos y responsables del tribunal. Pero de lo que es Alicante, paredón y después, no aporta nada nuevo, prefiriendo perderse no por las últimas horas del fundador de Falange, sino por la biografía de los personajuchos que lo llevaron a la muerte. Y una torpe disgresión (no porque no sea cierta, sino porque este libro no era el lugar) acerca de la salida del Oro de Moscú para llegar a la conclusión, cuestionable, de que la muerte de José Antonio era parte de un chantaje de Stalin a cambio de su silencio de cómo había llegado, sin garantía alguna de devolución, de la riqueza de España. Con la anuencia siempre de Largo Caballero, aquel canalla que quiere absolver y hasta vindicar la izquierda actual.

Si alguna imagen nueva se lleva el lector es la de un testimonio aterrador de un testigo que muestra a Primo de Rivera herido en las piernas tras las ráfagas, caído entre la sangre propia y de sus cuatro compañeros de paredón, en silencio y sin quejarse pero consciente, mientras con los ojos sigue los movimientos de quien con una pistola busca su nuca para aplicarle el tiro de gracia.

Quien busque realmente lo que el título de esta entrega de Zavala, lo deberá buscar en los otros títulos. En éste sólo podrá completar, con interesantes documentos inéditos, lo que sucedió en aquel casi amanecer de noviembre.





viernes, 2 de abril de 2021

Lecturas: El umbral de la noche (Stephen King)

 La primera y temprana recopilación de relatos de King, reunidos bajo un título español anodino que esconde a otro inglés más descarado: Night Shit. "Noche de mierda" o "Mierda nocturna". en todo caso, juguetea King con el término Night Shift que es, copio: La función conocida como Night Shift atenúa o apaga los píxeles de color azul en las pantallas, convirtiendo todo a un tono más amarillezco. Esto produce que la luz de la pantalla emita menos brillo, protegiendo la vista del usuario.



Bajo tales augurios lo que nos ofrece King es una abrumadora sucesión de relatos que rozan la categoría de obras maestras la mayoría de ellas. Cada lector podrá adoptar alguno de ellos para situarlo entre los que guardará por siempre en la memoria. En mi caso, La primavera de fresa, un relato encantador y lírico narrado desde el peor punto de vista. O La cornisa, de un lento y agotador sadismo. Una veintena de propuestas para el asombro y el disfrute. En términos comparativos, es el Ficciones de King. Al que seguirán otros volúmenes de relatos que, estoy seguro, dejarán a este como un remoto y modesto joyel. Mientras tanto, libros como éste se convierten en motivo suficiente para que la adicción a la obra de King se torne insanamente incurable. 

miércoles, 17 de febrero de 2021

Lecturas: El misterio de Salem's Lot (Stephen King)





Se amontonan las lecturas de King. Con lo que los detalles se pierden y queda lo principal. El misterio de Salem’s Lot se mantiene como uno de los hitos de su producción. Aquí nos encontramos con lo que parece ser una historia costumbrista, la de un escritor (el primero de una larga serie de protagonistas dedicados a la escritura, siendo el de Misery el más afamado) que vuelve al pueblito de su infancia. Allí Ben Mears se sumerge en la vida local, encuentra el amor y se deja hechizar por un episodio de aquellos años, cuando en un desafío con otros niños se atrevió a entrar en una casa abandonada desde la que se divisa todo el pueblo, en la que hubo un asesinato y un suicidio. La visión que en esa casa tuvo vuelve a traerle y a querer repetir la experiencia como una forma de saldar la deuda con el pasado. El primer centenar de páginas es encantador, con las pequeñas historias de los vecinos de Salem’s Lot, donde empezarán a suceder acontecimientos perturbadores. Hasta que surge un personaje que mueve los hilos del mal y la novela se vuelve del género de vampiros. Algo que se parece mucho al Drácula de Bram Stoker. Donde ahora, en ese pueblecito de Maine, los vampiros llegados desde Europa hacen de las suyas, y si el lector se ha encariñado con los personajes, pasará angustiado viendo cómo la mayor parte de ellos van sucumbiendo. Lo que empieza pareciendo una buena novela realista, termina siendo una extraordinaria, y casi perfecta, novela de vampiros.



miércoles, 13 de enero de 2021

Lecturas: El resplandor (Stephen King)

 Su segunda novela publicada, su lanzamiento al estrellato por una película de la que abjurará tras el gran éxito de Carrie. Una obra mayor, en la que King juega a dotar de la máxima energía, la mayor tensión narrativa, a un número mínimo de elementos, de personajes. A saber: un temporal de nieve, un viejo hotel cerrado durante el invierno, un aspirante a escritor (¡cuántos escritores serán protagonistas de las ficciones de King!), su esposa, su hijo pequeño, un técnico de mantenimiento y la comparsa de un jefe borde y pragmático en el arranque del libro. Y un puñado de fantasmas o de tal vez alucinaciones, mujeres pudriéndose en bañeras, mafiosos matándose entre ellos, la adicción al alcohol pugnando por apoderarse del alma y la mente del protagonista. Con esos mimbres escasos, King logra construir una novela redonda. Que nos habla sobre la futilidad de nuestra lucha contra las obsesiones, una proclama fatalista sobre el fracaso. 



El hotel Overlook envuelve a todos los personajes desde el inicio, dejando posteriormente sola a la familia Torrance (Jack, su esposa su esposa Wendy y el hijo Danny), volviendo al rescate de lo poco que de cordura pueda quedar el técnico Hallorann. Pronto, a medida que la naturaleza imponga sus normas y el aislamiento absoluto llegue a la familia Torrance, la sinrazón, la bestia interior que todos albergamos, terminará por imponer sus normas, impregnando las historias trágicas y de violencia que el hotel contuvo en el pasado a Jack, de manera que no es que vivan rodeados de fantasmas sino que viven dentro de un fantasma que es el propio hotel Overlook. Que el repelente niño Danny y el negro Hallorann disponga del don del resplandor, una especie de mezcla de omniscencia a ráfagas y de telepatía, no serán suficientes para evitar la tragedia. La máscara de la Muerte Roja de Edgar Allan Poe y, de forma más sutil, su La Caída de la Casa Usher se encuentran detrás de esta reactualización de imposibles redenciones por parte de King.