Este libro nace de algo cuyo origen no se nos desvela. Una agenda de bolsillo, del tamaño de un paquete de tabaco, en la que José Antonio Primo de Rivera fue consignando sus quehaceres y cuitas, con un estilo literario cuidadísimo como era costumbre en él, entre el 1 y el 29 de marzo de 1936, con diversas páginas arrancadas. Sabemos que esa agenda, fue un regalo del Colegio de Abogados de Madrid, pero no cómo llegó a manos de Martín Otín. Ahí recoge su detención, sus días en prisión en la Cárcel Modelo de Madrid de la que saldría hacia la de Alicante y el martirio. En esas pocas páginas, que se reproducen facsimilarmente (fascimilarmente si queremos ser ingeniosos), José Antonio Primo de Rivera permite que conozcamos que no estaba al corriente de la conspiración contra la sangrienta República y que cuando se le tentó a sumarse a un levantamiento se negó en redondo.
El libro, con unas minuciosas notas al final del volumen y redactado con donaire, e ilustrado con rigor documental, aporta una perspectiva inédita sobre su pensamiento y su visión de España. Estos textos, escritos durante sus últimos meses de vida, muestran a un hombre distinto del retrato construido durante décadas. Lo más destacable, con todo, no es solo el hallazgo documental -que ya es mucho- sino la manera en que el autor trabaja esas páginas de la agenda de letra minúscula. No hace falta ser historiador ni tener una posición ideológica determinada para seguirlo con interés. No hay admiración pazguata hacia José Antonio. Tampoco una condena. En esta España tarambana y enloquecida, Primo de Rivera parece un pensador moderado. No es el furioso y alicorto Abascal, para entendernos.
Diario secreto de José Antonio cuestiona muchas ideas preconcebidas, invitando al lector a replantearse lo que creía saber. Y eso, en tiempos en los que la historia reciente de España sigue siendo campo de batalla cultural, tiene un valor añadido considerable. Lleno de minucias, como que la última reunión la tuvo Primo de Rivera con Marciano Durruti, hermano falangista del líder anarquista, o sus amoríos en paralelo con dos mujeres, o la aportación del anarquismo a Falange con la figura ya señalada de Durruti y otros anarcofalangistas, este volumen es un ejemplo de lo que debería ser la divulgación histórica: documentación sólida, escritura viva y respeto por la inteligencia del lector. Un acercamiento íntimo a una de las figuras clave de la política española del siglo XX que, por fin, y tras tanta adulteración interesada, deja que sea el propio protagonista quien tome la palabra. Muy recomendable.


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