No es la primera recopilación de cuentos de King aquí reseñada. Por lo que antes de emprender la lectura ya se sabe que habrá páginas sobresalientes acompañas por otras correctas. Es lo que sucede en este primer volumen. La irrupción de otras simplemente estúpidas, cuya inclusión estropea dramáticamente la calidad del volumen, llegará en el segundo tomo, dejando claro que por muy coleguita que King se muestre en los prólogos y comentarios finales de estas colecciones, puede que alguna vez sea espuria la motivación para incluir alguna que otra narración. Pero eso lo veremos en la próxima entrada de este blog.
sábado, 30 de diciembre de 2023
Lecturas: Pesadillas y alucinaciones I (Stephen King)
jueves, 30 de noviembre de 2023
Lecturas: Metropol (Eugen Ruge)
Las inevitables entrevistas de promoción del libro al publicarse, alguna reseña, me pusieron en la pista de este relato, una novela de no ficción que es casi (un casi muy pequeño) una obra maestra. Comenzando en primera persona, Ruge cuenta cómo accede a los archivos soviéticos, los del Komintern para cuyo organismo de Inteligencia trabajaba, la OMS (Departamento de Enlaces Internacionales pero en sus siglas rusas), su abuela. Una abuela, alemana, que no había contado demasiado sobre su experiencia, fugitiva de los nazis, en el Moscú de las grandes purgas. Del Gran Terror. Cosas de comunistas. Tan asquerosas como las de los nazis.
Como sea, tras ese prólogo en el que va dando voz a sólo tres personajes -Charlotte (la abuela del autor), Vasili Vasílievich (presidente del Colegio Militar del Tribunal Supremo de la URSS), Hilde, exmujer del segundo marido de Charlotte y secretaria del jefe del Komintern-, seguimos a la pareja feliz e imperfecta formada por Charlotte y Wilhelm, que compartían ocupaciones e ideologías, que ve tambalearse su tranquilidad de unas vacaciones de verano en Crimea, al leer el nombre de un conocido, más bien amigo, entre los juzgados, condenados y ejecutados en el juicio contra el centro zinovievista-trotskista, Alexander Emel. Bastará ese dato, leído en un periódico, para que la vida cambie, y llegue el miedo y la pareja se apresure a confesar ese conocimiento, minimizándolo, ante el riesgo de ser arrastrados hacia la culpa a pesar de saberse sumisos secuaces de Stalin. Es en ese clima que la pareja cesada en sus ocupaciones es hospedada en el deslumbrante hotel Metropol del título, convertido en Purgatorio, en almacén de futuras víctimas, donde van desapareciendo comensales en el comedor, donde van apareciendo, tras pasos en la madrugada, habitaciones selladas. La inclusión, acá y allá, de documentos reales, reproducidos fotográficamente acompañados de su transcripción, no sirve para dar sensación de realidad, sino que aumenta la extrañeza, remarcada por el excelente dominio que Eugen Ruge tiene de los resortes literarios. Pocos libros tan intensos como este, al que sólo le sobraría un epílogo en el que se cuenta qué se sabe de este o aquel personaje, y Ruge reconoce qué tuvo que inventarse o qué no. Este epílogo equivale, ay, a explicar trucos de magia. De ahí que no sea la obra maestra que sería sin ese añadido.
viernes, 20 de octubre de 2023
Lecturas: Dolores Claiborne (Stephen King)
Siempre se ha señalado que esta novela no tiene absolutamente ningún elemento sobrenatural, por lo que es una rareza dentro de la bibliografía de King. Es cierto. Como lo es el hecho de que es a la vez una pieza sobresaliente en la misma. Demuestra ser capaz de escribir, con solvencia (algo que King posee desde siempre, por mucho que tenga recaídas), novelas generalistas. Aquello que algunos llaman mainstream. Hay dos muertes que se describen con distinto detalle y que se anuncian ya desde las primeras páginas, por lo que no es destripar la trama anunciarlas también aquí: la de Joe St George, marido alcoholizado y violento de Dolores Claiborne, narradora en primera persona del libro, y su empleadora Vera Donovan, de quien Dolores es criada. Ambos personajes femeninos son potentes y comparten cierta cualidad.
Oigamos, en las últimas páginas, a Dolores en lo que es la transcripción de su larga declaración ante la policía de la isla de Little Tall, un lugar ficticio, en la costa de Maine, donde reside y suceden los hechos: Pero sobre todo pensé en Vera y en mí: dos cabronas viviendo en un pedazo de roca frente a la costa de Maine, juntas durante la mayor parte del tiempo en los últimos años. Pensé que las dos cabronas dormían juntas cuando la mayor se asustaba, en los años que habían pasado en aquella casa grande, dos cabronas que al final dedicaban casi todo el tiempo a hacerse cabronadas mutuamente. Pensé en cómo me engañaba y en cómo yo solía devolverle los engaños y en lo contentas que nos poníamos las dos cuando ganábamos un asalto.
Aquí, como decía, tenemos una magnífica novela, creíble de la primera a la última página, y que se abre con un mapa de Maine en el que se incluyen, para solaz del lector, las ubicaciones de Little Tall pero también de Castle Rock y de Derry, lo que pone en su lugar tres puntos fundamentales de la geografía imaginaria de King. Con esta fábula, como ya sucedió con su anterior novela, El juego de Gerald, demuestra King que el Rey ha vuelto.
martes, 3 de octubre de 2023
Lecturas: La tienda (Stephen King)
Aquí
está todo lo bueno de Stephen King. Y todo lo malo. Vuelve a dar vida a un
microcosmos preciso, realista, lleno de detalles, de manera que nos sentimos
habitantes de Castle Rock, la pequeña ciudad en la que Alan Pangborn, a quien
ya conocimos en La mitad oscura y en El perro de la Polaroid, uno de los
relatos de Las cuatro después de medianoche,
es el sheriff y asiste, sin notarlo, a la transformación de sus vecinos en
malas bestias. Revisión del mito de Fausto, en la que los clientes de la tienda
de curiosidades Cosas necesarias
pagan en especie a cambio de objetos muy preciados para compensar su carácter
de gangas, aceptando gastar bromas pesadas a otros vecinos y clientes. El
propietario de la tienda, Leland Gaunt, es a la vez Mefistófeles, Satanás y una
actualización de Richard Straker, el relamido comerciante inglés de El misterio de Salem’s Lot al servicio
del vampiro Kurt Barlow. Todo cuanto nos gusta de King está aquí, su capacidad
para seducir con esa miríada de vidas interconectadas, su maestría para
hacerlas verosímiles en sus secretos vicios y sus públicas virtudes, su
destreza en demostrar aquello de pueblo
chico, infierno grande. Pero tras varios centenares de páginas, cuando ya
la sangre ha empezado a derramarse, todo se le va de las manos, y se atropella
y se hace previsible, y la violencia se hace innecesaria y hasta mecánica. Sin
llegar esta vez a los niveles de ridícula torpeza de Los Tommynockers.
En
1991, cuando apareció esta novela, King recién había salido de la adicción a la
cocaína (y al colutorio). El dato de que la cocaína tiene un gusto entre limón
y piña tiene que venir de la experiencia directa. Creamos que este libro dudoso
(el lector no termina de decidir si está ante una buena o mala novela) es
expresión de un maestro de la ficción que aún está recuperando sus capacidades.
Su siguiente novela, El juego de Gerald,
es una obra madura, desprovista de defectos, digna del mejor King.
martes, 26 de septiembre de 2023
Lecturas: El amante bilingüe (Juan Marsé)
Tuvo entonces, quizás por última vez, conciencia fugaz de quién era y de lo que estaba haciendo, un enmascarado loco de amor que había tramado una falacia disparatada para reconquistar a su mujer. Así, a pocas páginas del final de esta amenísima novela breve, se resume la peripecia que recoge, la de un charnego en Barcelona, un advenedizo, Juan Marés (es fácil trastocar ese apellido para convertirlo en el autor de la novela), casado con una niña bien catalana, Norma Valentí, que asume la identidad y los rasgos de un antiguo amigo de infancia, Juan Faneca, para intentar acercarse a la amada infiel y perdida. Que Marés, habitante en una ciudad que intenta imponer un idioma sobre otro, habite en el edificio Walden 7 que poco a poco se desmorona es símbolo de esa sociedad inestable en la que los pobres hablan castellano y son los hijos de la burguesía los que exigen e imponen el uso del catalán.
Interpretable como una fábula política y una sátira social, es la lectura sentimental la que más puede y debe calar en el lector en esa disociación entre el Marés abandonado y el Faneca seductor, entre la soledad del derrotado y su miseria y la pobreza feliz de quien es capaz de conseguir el amor. Puesto a elegir entre sus dos identidades, se preferirá la de Faneca. Y con ella un bilingüismo absurdo y disparatado que sólo asomará en el último párrafo del libro (Pué mirizté, en pimé ugá me’n fotu e menda yaluego de to y de toos i així finson vostè vulgui poque nozotro lo mataore catalane volem toro catalane, digo, que menda s’integra en la Gran Encisera hata onde le dejan y hago con mi jeta lo que buenamente puedo, ora con la barretina ora con la montera, o zea que a mí me guta el mestizaje, zeñó, la barreja el combinao, en fin, s’acabat l’explicació i el bròquil, echusté una moneíta, joé, no sigui tan garrapo ni tan roñica, una pezetita, cony, así me guta, rumbozo, vaya uzté con Dió y passiu-ho bé, senyor).
La escena en que Faneca se encuentra con Marés en la noche, tras haberse dejado notas escritas, tiene un patetismo escalofriante que en en unas escasas líneas se convierte en lo mejor de esta novelita leve que tiene la calidad del mejor Marsé. Del mejor Marés.
miércoles, 20 de septiembre de 2023
Lecturas: Confesiones de una máscara (Yukio Mishima)
Comienzo
a reseñar obras de Yukio Mishima, autor favorecido por una muerte impactante
cuya vida ya glosé en la prensa (aquí)
al igual que el famoso incidente Mishima (aquí).
Su
primera novela, Confesiones de una
máscara, juega ya desde el título con la verdad y la identidad. Siendo la
cualidad principal de la máscara la ocultación, sus confesiones sólo pueden ser
mentiras. Así sucede con nuestro protagonista, Koo-chan, un estudiante que
intenta reprimir su atracción homoerótica por el carismático compañero de
estudios, Omi. Esta tentación intenta frenarla con el interés, a todas luces
tan destinado al fracaso como candoroso, por la joven Sonoko. La irrupción de
la Segunda Guerra Mundial, con vividas descripciones de cómo el conflicto
trastorna la vida cotidiana, tal vez aporte a esta breve novela sus mejores
páginas. En todo caso, sorprende cómo en un autor joven, de 33 años, se
plantean desde su primera obra lo que en sus años finales, de narcisismo, pose
y desesperación serán las señas definitorias.
miércoles, 13 de septiembre de 2023
Lecturas: El avión. 1972, El regreso Juan Domingo Perón (Pablo Mendelevich)
El regreso definitivo de Juan
Domingo Perón a Argentina tuvo lugar el 15 de junio de 1973 tras el golpe de
estado militar que lo expulsó en septiembre de 1955. Antes, y por el plazo de un
mes, el 17 de noviembre de 1972, regresó por primera vez. Este libro es una
meritoria crónica de ese retorno inicial. Basado en entrevistas con algunos de
los participantes y sus descendientes, recoge las contradicciones despertadas
alrededor del astuto militar que se apoyó en el fervor revolucionario de
formaciones terroristas de extrema izquierda (la juventud maravillosa según sus
propias palabras) y el de la extrema derecha de lo que estaba a punto de
convertirse en la también terrorista Alianza Anticomunista Argentina, la
célebre Triple A de José López Rega. En este vuelo de Alitalia, entre Roma y
Buenos Aires, elegido por motivos económicos en vez del trayecto más lógico
desde Madrid, se reunieron dirigentes y simpatizantes de las dos tendencias,
con asesinados por ambos bandos.
Rico en pormenores, es un libro
que sirve de preámbulo para Conocer a
Perón de Juan Manuel Abal Medina, ya reseñado aquí.







