Al fin, el libro perfecto de relatos perfectos de King. De quien a veces, después del batacazo que supuso la serie de La Torre Oscura, he llegado a pensar que es mejor cuentista que novelista. Aquí, en sólo cuatro narraciones, todas antológicas, no hay tiempo para rellenos. Todo aquí funciona a la perfección con incursiones al lado más oscuro (y sin estrellas) de la condición humana. En 1922 aún no ha llegado la Gran Depresión del 29. En un contexto de aparente prosperidad, la miseria moral se manifiesta con toda crudeza, con ratas que simbolizan y sustituyen la culpa, la conciencia con su roe-roe, como ya hiciera Poe en El corazón delator o, incluso, en El gato negro. Una disputa por unas tierras, algo tan prosaico, puede abrir las puertas del infierno. En Camionero grande por primera vez encontramos como protagonista en King una escritora. Esta vez de suaves novelas detectivescas que se ve sometida a una brutal violación. La venganza, tortuosa, es el tema de la historia. Una extensión justa es un relato malvado y amargo, una variación muy negra sobre el viejo tema del pacto con el diablo. Finalmente, Un buen matrimonio es una carga de dinamita sobre las apariencias y la respetabilidad. Los cuatro relatos son magníficos, una delicia sobrecogedora.

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