Antología de ideas radicales y asombrosas. Una historia secreta de nuestro tiempo. Así reza el subtítulo de esta recopilación de entradas del blog de la revista madrileña Agente provocador. La revista es un prodigio de rarezas y de diseño sorprendente. Este volumen es un delirante recorrido por este mundo extraño desde finales del siglo XIX. 117 artículos, ilustrados, se distribuyen por secciones dedicadas a lo extraño, los sucesos españoles, las tribus urbanas, el arte, la política y el punk. Aquí y allá, personajes poco conocidos y sorpresas. Desde pioneros de la astronomía, estrellas del guiñol, predicadores enloquecidos, reliquias de santas, historietas fundamentalistas, libros bomba, brujas, naufragios, magos, neofascistas que asaltan la casa de Massiel para escribir "Beethoven sí" sobre un piano, cuplés antiracistas, Valle-Inclán a bastonazos, revueltas diversas, curas armados, un encuentro con Leopoldo María Panero, curas rockeros, subcultura soviética. Y así a lo largo de 395 páginas que se leen casi solas. Una delicia.
miércoles, 30 de septiembre de 2020
sábado, 19 de septiembre de 2020
domingo, 13 de septiembre de 2020
Réquiem por Fernando Moreno Robledo
lunes, 31 de agosto de 2020
Lecturas: Juan Martín el Empecinado. Episodios Nacionales, 9 (Benito Pérez Galdós)
Tres tipos ofrece el caudillaje en España, que son: el guerrillero, el contrabandista, el ladrón de caminos. El aspecto es el mismo: sólo el sentido moral les diferencia. Cualquiera de esos tipos puede ser uno de los otros dos sin que lo externo varíe, con tal que un grano de sentido moral (permítaseme la frase) caiga de más o de menos en la ampolleta de la conciencia. Las partidas que tan fácilmente se forman en España pueden ser el sumo bien o mal execrable. ¿Debemos celebrar esta especial aptitud de los españoles para consagrarse armados y oponer eficaz resistencia a los ejércitos regulares? ¿Los beneficios de un día son tales que puedan hacernos olvidar las calamidades de otro día? Esto no lo diré yo, y menos en este libro donde me propongo enaltecer las hazañas de un guerrillero insigne que siempre se condujo movido por nobles impulsos, y fue desinteresado, generoso, leal, y no tuvo parentela moral con facciosos, ni matuteros, ni rufianes, aunque sin quererlo, y con fin muy laudable, cual era el limpiar a España de franceses, enseñó a aquellos el oficio.
Son palabras de Gabriel Araceli, narrador y protagonista de la primera serie, languideciente ya, de los Episodios Nacionales. Que, a través de Vicente Sardina, el lugarteniente del Empecinado, pasa a integrarse en la guerrilla y conocer al mítico Empecinado, que a su vez será víctima de la represión absolutista una vez terminada la guerra. Aquí se aprecia como si Galdós quisiera incluir el fenómeno guerrillero de la forma más sencilla, dedicándole un Episodio, estanco, en vez de haciendo aparecer estos luchadores con pinceladas a través de los demás tomos de estas Hazañas Bélicas decimonónicas. No en vano, arranca la novela con ese propósito: Hablaremos ahora de las guerrillas, que son la verdadera guerra nacional; del levantamiento del pueblo en los campos; de aquellos ejércitos espontáneos, nacidos en la tierra como la hierba nativa, cuya misteriosa simiente no arrojaron las manos del hombre; voy a hablar de aquella organización militar hecha por milagroso instinto a espaldas del Estado, de aquella anarquía reglamentada que reproducía los tiempos primitivos.
Francisco de Goya: Juan Martín, el Empecinado (1809)Museo Nacional de Bellas Artes Occidentales, Tokio
Más allá de los lances de amor con Inés, y sus peripecias con la condesa Amaranta, que se siguen con el habitual aburrimiento, lo que importa es el retrato de aquellos hombres, con retratos sobresalientes de Sardina, del Empecinado, del Manco, de Santurrias, del páter Trijueque (que preanuncia la aparición de los curas trabucaires). Toda la épica de los hechos, toda la crueldad de la lucha, están magníficamente representados. Galdós cumple con lo prometido. Aunque la serie concluye con el siguiente Episodio, La batalla de los Arapiles, la guerra de la Independencia finalizará en el primer Episodio de la Segunda Serie, El equipaje del rey José.
lunes, 24 de agosto de 2020
Lecturas: La formación de América del Norte (Isaac Asimov)
Lecturas: La República y sus enemigos (Manuel Chaves Nogales)
Ahora que se hacen llamamientos a proclamar la república imaginaria de
Cataluña o la catastrófica de España, cuando entras en Twitter y encuentras
aquella grillera plena de cacareos llamando fascista a quien no coincida con
sus opiniones, cuando la Tercera España a la que Chaves Nogales perteneció
parece una ocurrencia política, una anécdota de la Historia, una aberración de
quien no quiere ser rojo ni azul, ahora que los del otro lado se envanecen con
la retórica del Imperio, del cierra España, de llamar Subcampeones de 1939 a
los que perdieron aquella guerra que vuelve a asomar su hocico pestilente desde
entonces y que fuera desenterrada por capricho de Rodríguez Zapatero tras
haberla sepultado Suárez y González, ahora, digo, se hace especialmente oportuno
leer este puñado de artículos del gran santo laico de la España insumergible.
Me imagino a cualquier mozalbete de los de ahora, de los de gimnasio y
brazos ilustrados por tatuajes, de LOGSE y Twitter, hijo de este siglo, votante
de Podemos porque comparte el culto de la arrogancia y la pulsión fácil,
instantánea, del calentón y de abajo el capital y de guillotina para los Borbones,
ese mozarrón, o moza, que con la educación débil, mínima, sesgada, pueril, que
se imparte ahora, digo, mira este libro, su título, su cubierta, y se dice mola,
y se cree que los enemigos de la República son los fascistas, el ejército, los
tipos esos con las escopetas, ignorando lo que fue la Guardia de Asalto, y se
contentará con la versión ad usum populi
de que la República se la cargaron los de siempre, los señoritos y los ricos y
los fachas, que aquella República fue una
democracia estupenda (definición oída a uno de esos ágrafos) que fue
atacada por aquellos de loas que Vox es la nueva encarnación. Y así no es raro
que vuelvan a arroparse en la retórica del verano de 1936 y demás enormidades.
Por ello, muchachos, muchachas, muchaches, muchachxs (manda cojonxs,
proclamo), lean a Chaves Nogales y comprendan, si pueden, que los enemigos de
la República fueron el general derechista Sanjurjo con el levantamiento en
Sevilla en agosto de 1932, sí, pero también los campesinos que protagonizaron
revueltas comunistas en los pueblos de Andalucía, Extremadura e incluso La
Rioja, y muy especialmente los comunistas y anarquistas que martirizaron
Asturias en octubre de 1934. Todos estos frentes internos los cubrió en sus
crónicas, como enviado especial, Chaves Nogales. En todos ellos se avisa de que
la radicalidad puede poner en peligro la democracia hasta destruirla. Para
terminar de cerrar el círculo con nuestra época, se rellena el volumen con un
puñado de entrevistas con dirigentes de entonces (Azaña, Lerroux, Largo
Caballero, Marcelino Domingo, Fernando de los Ríos) que muestran la misma
capacidad que los de ahora en hablar mucho y decir poco. Eso sí, en noviembre
de 1931 el socialista Largo Caballero ya amenazaba con desencadenar una guerra
civil. Para que luego digan. Lxs muchachxs.
domingo, 9 de agosto de 2020
Lecturas: El rey recibe (Eduardo Mendoza)
A mí me gustaba Eduardo Mendoza. Mucho. Disfruté enormemente de El laberinto de las aceitunas, de El misterio de la cripta inaudita, de La verdad sobre el caso Savolta. Me dejó indiferente La isla inaudita, me pareció una bobada elaborada y ombliguista la aclamada la ciudad de los prodigios, me interesó bastante Riña de gatos. Madrid 1936. Me ha defraudado grandemente la novela que ahora despacho.
Si bien en las primeras cincuenta páginas es interesante, con los encuentros cruzados con los con los contrayentes de una boda real en Mallorca, todo lo que después acontece al narrador, Rufo Batalla, en Nueva York, es prescindible, monótono, vacío. El episodio del concierto que da Yves contra las piezas para piano de Brahms arranca alguna sonrisa, siempre que el lector desnozca el de Berthe Trépat en Rayuela de Julio Cortázar. Si además dedica Mendoza páginas y páginas para contarnos los orígenes del reino de Livonia, dejando truncado ese relato, no es raro que el lector, este lector, decida dejar este libro dentro del contenedor azul para darle alguna oportunidad a esas páginas. Ya dijo Borges que cada libro busca su lector. Estoy seguro de que yo no era merecedor de esta lectura. Pero sí lo es este libro de mi contenedor azul malagueño.Tal cual.








