viernes, 30 de abril de 2021

Lecturas: Las últimas horas de José Antonio (José María Zavala)

 Ya en estas páginas he comentado otros títulos del meritorio investigador José María Zavala. éste no es el mejor, por mucho que en la cubierta se añada como subtítulo que es El libro definitivo sobre la muerte del fundador de Falange Española y en otro lugar se incluya el elogio de Stanley G. Payne: El estudio más completo sobre el proceso y la ejecución de José Antonio. Los documentos inéditos descubiertos por Zavala constituyen una aportación fundamental e indispensable para conocer las últimas horas de vida del líder de Falange. Pues vale. Pero no es así: el relato más esclarecedor lo hizo Zavala en La pasión de José Antonio (2011) y en esa minuciosa descripción de crímenes que tituló Los expedientes secretos de la Guerra Civil (2016). Aquí, la aportación fundamental consiste en transcribir documentos referidos a los verdugos y responsables del tribunal. Pero de lo que es Alicante, paredón y después, no aporta nada nuevo, prefiriendo perderse no por las últimas horas del fundador de Falange, sino por la biografía de los personajuchos que lo llevaron a la muerte. Y una torpe disgresión (no porque no sea cierta, sino porque este libro no era el lugar) acerca de la salida del Oro de Moscú para llegar a la conclusión, cuestionable, de que la muerte de José Antonio era parte de un chantaje de Stalin a cambio de su silencio de cómo había llegado, sin garantía alguna de devolución, de la riqueza de España. Con la anuencia siempre de Largo Caballero, aquel canalla que quiere absolver y hasta vindicar la izquierda actual.

Si alguna imagen nueva se lleva el lector es la de un testimonio aterrador de un testigo que muestra a Primo de Rivera herido en las piernas tras las ráfagas, caído entre la sangre propia y de sus cuatro compañeros de paredón, en silencio y sin quejarse pero consciente, mientras con los ojos sigue los movimientos de quien con una pistola busca su nuca para aplicarle el tiro de gracia.

Quien busque realmente lo que el título de esta entrega de Zavala, lo deberá buscar en los otros títulos. En éste sólo podrá completar, con interesantes documentos inéditos, lo que sucedió en aquel casi amanecer de noviembre.





viernes, 2 de abril de 2021

Lecturas: El umbral de la noche (Stephen King)

 La primera y temprana recopilación de relatos de King, reunidos bajo un título español anodino que esconde a otro inglés más descarado: Night Shit. "Noche de mierda" o "Mierda nocturna". en todo caso, juguetea King con el término Night Shift que es, copio: La función conocida como Night Shift atenúa o apaga los píxeles de color azul en las pantallas, convirtiendo todo a un tono más amarillezco. Esto produce que la luz de la pantalla emita menos brillo, protegiendo la vista del usuario.



Bajo tales augurios lo que nos ofrece King es una abrumadora sucesión de relatos que rozan la categoría de obras maestras la mayoría de ellas. Cada lector podrá adoptar alguno de ellos para situarlo entre los que guardará por siempre en la memoria. En mi caso, La primavera de fresa, un relato encantador y lírico narrado desde el peor punto de vista. O La cornisa, de un lento y agotador sadismo. Una veintena de propuestas para el asombro y el disfrute. En términos comparativos, es el Ficciones de King. Al que seguirán otros volúmenes de relatos que, estoy seguro, dejarán a este como un remoto y modesto joyel. Mientras tanto, libros como éste se convierten en motivo suficiente para que la adicción a la obra de King se torne insanamente incurable. 

miércoles, 17 de febrero de 2021

Lecturas: El misterio de Salem's Lot (Stephen King)





Se amontonan las lecturas de King. Con lo que los detalles se pierden y queda lo principal. El misterio de Salem’s Lot se mantiene como uno de los hitos de su producción. Aquí nos encontramos con lo que parece ser una historia costumbrista, la de un escritor (el primero de una larga serie de protagonistas dedicados a la escritura, siendo el de Misery el más afamado) que vuelve al pueblito de su infancia. Allí Ben Mears se sumerge en la vida local, encuentra el amor y se deja hechizar por un episodio de aquellos años, cuando en un desafío con otros niños se atrevió a entrar en una casa abandonada desde la que se divisa todo el pueblo, en la que hubo un asesinato y un suicidio. La visión que en esa casa tuvo vuelve a traerle y a querer repetir la experiencia como una forma de saldar la deuda con el pasado. El primer centenar de páginas es encantador, con las pequeñas historias de los vecinos de Salem’s Lot, donde empezarán a suceder acontecimientos perturbadores. Hasta que surge un personaje que mueve los hilos del mal y la novela se vuelve del género de vampiros. Algo que se parece mucho al Drácula de Bram Stoker. Donde ahora, en ese pueblecito de Maine, los vampiros llegados desde Europa hacen de las suyas, y si el lector se ha encariñado con los personajes, pasará angustiado viendo cómo la mayor parte de ellos van sucumbiendo. Lo que empieza pareciendo una buena novela realista, termina siendo una extraordinaria, y casi perfecta, novela de vampiros.



miércoles, 13 de enero de 2021

Lecturas: El resplandor (Stephen King)

 Su segunda novela publicada, su lanzamiento al estrellato por una película de la que abjurará tras el gran éxito de Carrie. Una obra mayor, en la que King juega a dotar de la máxima energía, la mayor tensión narrativa, a un número mínimo de elementos, de personajes. A saber: un temporal de nieve, un viejo hotel cerrado durante el invierno, un aspirante a escritor (¡cuántos escritores serán protagonistas de las ficciones de King!), su esposa, su hijo pequeño, un técnico de mantenimiento y la comparsa de un jefe borde y pragmático en el arranque del libro. Y un puñado de fantasmas o de tal vez alucinaciones, mujeres pudriéndose en bañeras, mafiosos matándose entre ellos, la adicción al alcohol pugnando por apoderarse del alma y la mente del protagonista. Con esos mimbres escasos, King logra construir una novela redonda. Que nos habla sobre la futilidad de nuestra lucha contra las obsesiones, una proclama fatalista sobre el fracaso. 



El hotel Overlook envuelve a todos los personajes desde el inicio, dejando posteriormente sola a la familia Torrance (Jack, su esposa su esposa Wendy y el hijo Danny), volviendo al rescate de lo poco que de cordura pueda quedar el técnico Hallorann. Pronto, a medida que la naturaleza imponga sus normas y el aislamiento absoluto llegue a la familia Torrance, la sinrazón, la bestia interior que todos albergamos, terminará por imponer sus normas, impregnando las historias trágicas y de violencia que el hotel contuvo en el pasado a Jack, de manera que no es que vivan rodeados de fantasmas sino que viven dentro de un fantasma que es el propio hotel Overlook. Que el repelente niño Danny y el negro Hallorann disponga del don del resplandor, una especie de mezcla de omniscencia a ráfagas y de telepatía, no serán suficientes para evitar la tragedia. La máscara de la Muerte Roja de Edgar Allan Poe y, de forma más sutil, su La Caída de la Casa Usher se encuentran detrás de esta reactualización de imposibles redenciones por parte de King.



miércoles, 23 de diciembre de 2020

Lecturas: Carrie (Stephen King)

 Es de esos amores tardíos e irracionales el de mi flechazo con King. Un tipo que se ha convertido en una marca, en un mundo que no es el de Lovecraft sino más bien el de Poe, que maneja todos los recursos de la escritura con solvencia y eficacia. Todo ello ya está en esta su primera novela, famosa inmediatamente gracias a la adaptación homónima al cine de Brian de Palma dos años después del libro. Que la novela sea de 1974 tiene su importancia para un lector actual: está construida por fragmentos de libros, informes, artículos de prensa y alguna carta, entre los que se enlaza, narrada en tercera y segunda persona, la historia de Carrie White. Telequinética. Los textos que King pergeña para articular la historia son en su mayor parte posteriores al propio libro: 1981, 1980, 1982, 1976, 1988... Los hechos a que hacen referencia al clímax de la novela, que King sitúa el 27 de mayo de 1979. Así, juega con lo que quiere hacer verosímil y la pura especulación: todo, absolutamente todo, por mucho que pretenda ser realidad, es ficción pura. 



Que trata sobre los instintos desatados hasta llevar a la destrucción de una pequeña ciudad, pero también sobre el miedo a la menstruación. Con la primera, y traumática, regla de Carrie empieza el relato y con ella bañada en sangre de cerdo se desencadena el caos. Entre medias, la madre de la protagonista encarna el fanatismo religioso en su faceta más estúpida. No nos encontramos ante una novela para pasar miedo, sino para conocer mejor los mecanismos de la ansiedad y la humillación. Que no es poco. ¿Algo más? Que es una novela extraordinaria, escrita con una apabullante madurez, insólita para alguien que sólo tenía 27 años.

jueves, 22 de octubre de 2020

Lecturas: El marqués y la esvástica. César González-Ruano y los judíos en el París ocupado (Rosa Sala Rose y Plàcid García-Planas)

¡Fascista, fascista, fascista! Corren tiempos en que cualquiera puede ser tildado de fascista. Basta con defender la primacía de las leyes o del pacto constitucional de 1978 para que la turba de comunistas (de mierda) te asalten con ese término infamante. Yo mismo, que me declaro monárquico (como lo fue el propio González-Ruano) y que participé de las quimeras imperiales (de Isabel y Fernando el espíritu impera, cantábamos ya con el general muerto marchando bajo el emblema de una cruz potenzada que era como una esvástica tímida), seguramente seré tildado de eso. No importa (que era, ay, el título del "Boletín de los días de persecución" de Falange en aquel Madrid de 1936 que por ser una República tenía que ser un dechado de cultura, paz, concordia y progreso. Pero más me vale, pedazo de fascista, dejar las ironías).



Este libro, de lectura apasionante, pretende ser, y lo es, una indagación en el lado oscuro de uno de mis autores favoritos de aquella España de bigotillos, café con leche y humo de castañas. González-Ruano, de quien la Fundación Mapfre eliminó el premio de periodismo que lo homenajeaba), es autor de unas maravillosas y ácidas memorias (Mi medio siglo se confiesa a medias) y de, entre otros muchos libros, de uno que en versos de imaginería a ratos surrealista refleja su experiencia parisina como preso de la Gestapo: Balada de Cherche-Midi).  

En la red encuentro un fragmento de esa balada de añoranza y desvelo. Copio: 

Es difícil imaginar las calles desde aquí
verlas con los oídos como ríos poblados,
difícil de pensar que mientras sueño dentro
fuera no duerme nadie todavía.
¿Desde dónde me pones hasta mi horrible noche
el telegrama urgente de tu aliento lejano?
¿Dónde estás ahora mismo ,qué voz dura de hombre
te habla mal de tu hombre y me hiere en tu oído?
¿Cómo llevas las uñas desde que no te veo?
¿Malvas ,azules,rojas?¿Descuidadas y tristes
te han crecido en la sombra cerrada de mi ausencia?
¿Rezas en los altares a los santos franceses?
¿Hablas entre los bares con negros policías
para decirles que yo puedo ser útil o ser bueno?
Cuando llega la noche, ¿dejas la puerta abierta
de la casa en que falto o te encierras con llave?
¿Abandonas tu cuerpo desnudo y solitario
entre retratos míos? ¿Oyes misa y te encuentras
a la salida del aire mío ,el aire
que viene de mi boca sucia a golpes?
Dime hasta donde llega tu cuerpo estando sola
en la cama del tiempo:
¿te tropiezas más con la Luna cuando andas
o le das la alegría de tu melena al Sol?
¿Habrás crecido ya tres meses justos
de tu anterior tamaño verdadero?
Tu voz es como un hijo nuevo y claro
que me llega al oído cuando duermo.

Pues bien, este libro escrito a dos manos, con capítulos debidos a Sala Rose y otros a García-Planas, no llega a demostrar los crímenes de González-Ruano. Aparte de la indiferencia hacia el dolor de las víctimas del nazismo, y de un palmario desprecio hacia el prójimo, la investigación intenta situar al avaricioso autor lucrándose con la muerte de refugiados judíos asesinados al llegar a Andorra. Se non è vero, ya se sabe: difamación.   



Sea como sea, es difícil mantener la admiración hacia González-Ruano, de quien tengo una quincena de títulos en mi biblioteca. Y que seguiré leyendo con placer siempre que haga abstracción de las enormidades de las que se le hace plausible sospechoso. Una condena por "inteligencia con el enemigo" por los tribunales de desnazificación franceses sirve para apoyar la condena moral de Ruano. Porque quien no crea en la culpabilidad de Ruano, que aquí no es demostrada, es, ya se sabe, un fascista. Como yo.


miércoles, 7 de octubre de 2020

Lecturas: El juego de Gerald (Stephen King)

 "...suficiente cantidad de ropa blanca como para abastecer una boutique de la cadena El Secreto de Victoria."


"...es en realidad Dana Carvey, el actor que actúa en "La dama eclesiástica" del programa Noche viva del sábado"


Esto, en la página 433 de las 451 que ocupa la novela en esta edición del libro hace que uno se vuelva a la portadilla, lea que la traducción de María Vidal y se aprenda de memoria su nombre para evitarlo siempre que se pueda, como se mira en los supermercados los estabilizantes y el azúcar añadido. En la primera cita, era obligado nombrar la marca tal cual es, Victoria's Secret. En el segundo despropósito, aquello de la noche viva es el Saturday Night Live de siempre, y decir que actúa en "La dama eclesiástica" quiere decir que su papel en el programa era el de la Church Lady. Actuar como. No actuar en. Esta estupidez (al comienzo del libro también se menciona "El Secreto de Victoria", esta incapacidad para el oficio nobilísimo de la traducción, y perdonando hasta que el somormujo que canta obsesivamente en la primera mitad del libro es en estas páginas el somorgujo (término correcto, pero minoritario frente a somormujo) sirve, decía, para que este lector pise el freno a vista del final para desahogarse en este blog. Me falta nada para culminar la lectura y aquí me tienen, criticando a María Vidal. Yo soy así. Y ella, ay, también. 

Me tomo un momento para terminar el libro.



Bien, ya está. Efectivamente, no es la mejor novela de Stephen King. Pero es un muy buen libro. Hasta la página 330 es una historias, la de una mujer, Jessie, que accede en una estancia improvisada en la casa que a orillas de un remoto lago tienen a practicar sexo con las muñecas fijadas al cabecero de la cama con unas esposas. Tras una discusión previa al hipotético coito, el marido muere. Hasta la página 330, es la historia desasosegante de la lucha por la vida y la cordura, con un episodio de abuso sexual infantil que obsesiona a la protagonista y vuelve y vuelve. A partir de entonces, nos encontramos con lo que parece un epílogo. Pero a partir de la 430, la historia da un giro y lo que habíamos creído pasa a ser muy distinto, pavorosamente distinto. 

Leer a Stephen King puede ser un placer culpable. Lo acepto. Pero le elimino el adjetivo. Domina el oficio como pocos. Es literatura popular. De género. Y qué. También el Quijote lo fue. Mañana se falla el Nobel de Literatura. King está entre los posibles laureados. Seguramente lo será alguna ignota autora comprometida y militante con lo suyo. Ojalá no. En todo caso, y con fruición casi enfermiza, seguiré leyendo al tipo raro de Maine. Al loro.