Fue en los años ochenta, cuando fui joven, que un libro de Pagels, Los evangelios gnósticos, me dejó la curiosidad, que aún dura, por el cristianismo primitivo, el momento en que el hijo de un carpintero pasó a ser El Hijo del Hombre y en nuestro redentor. Tras las lecturas de Antonio Piñero, este libro se convierte en un manual, una guía, para fortalecer la fe y resolver dudas. Porque aquí vive, intensamente, nuestro Señor, el dulcísimo Jesús, pero enfrentado a preguntas difíciles que tienen una respuesta múltiple, sin dogma, e incómodas. Pagels combina aquí historia, erudición y experiencia personal con un tono de asombro genuino ante la figura de Jesús.
Pagels no ofrece una biografía más del Nazareno ni una reconstrucción dogmática de su mensaje. Su interés se centra en cómo las primeras comunidades cristianas interpretaron los milagros y las experiencias de lo divino desde el asombro y casi desde la perplejidad, y cómo esas interpretaciones moldearon una forma de entender el mundo. Con elegancia intelectual, conecta los textos antiguos con inquietudes humanas profundamente actuales (hasta nombra a Alexei Navalny valientemente como alguien que se enfrentó a la muerte por el bien común): el sufrimiento, la esperanza, la fe y la búsqueda de sentido.
Lo más admirable del libro es su equilibrio entre rigor académico y sensibilidad personal. Pagels logra que temas complejos —como la exégesis de los evangelios o las disputas doctrinales de los primeros siglos— resulten accesibles sin perder profundidad. En el fondo, nos invita a mirar las historias de los milagros no como pruebas sobrenaturales, sino como metáforas abiertas sobre la transformación interior y el misterio de la existencia. Y nos hace pensar si la virginidad de María fue real o una metáfora, una forma de eludir preguntas incómodas, o si el cuerpo santo de Jesús fue entregado verdaderamente a José de Arimatea. En todo caso, vibra intensamente el asombro de los discípulos al ver devuelto a la vida a quien murió sobre aquella colina.
Asombro y milagros es una lectura ideal para quienes se interesan por la historia religiosa, la espiritualidad comparada o, simplemente, por la manera en que las grandes narraciones fundacionales siguen dialogando con nuestra vida cotidiana. Más que un ensayo histórico, es una meditación luminosa sobre la fe, la memoria y el poder del asombro en tiempos de incertidumbre.


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