martes, 31 de enero de 2017

Lecturas: Un ejército al amanecer. La guerra en el norte de África, 1942-1943 (Rick Atkinson)

Es el primer tomo de una trilogía, llamada de la Liberación. Por éste le concedieron a Atkinson el Premio Pulitzer de Historia 2003. Con toda justicia. Si bien el tema es a priori el menos interesante de los tres volúmenes (el segundo se ocupa de la guerra en Italia y el tercero de la lucha en Europa occidental entre el desembarco de Normandía y la caídac de Berlín), ya que es, en resumidas cuentas, todo lo que sucedió en el norte de África tras El Alamein: los desembarcos aliados en Argelia y Marruecos, con la consiguiente campaña popr Túnez, está narrado aunando ejemplarmente lo mínimo y anecdótico con la descripción de los movimientos tácticos acompañados de sus inevitables mapas de las operaciones. Así, se sabrá por qué repentinamente dejaron de encontrarse medias de mujer en los puertos de los que partían, con destino desconocido, los cuerpos expedicionarios aliados, o los hábitos y caprichos íntimos de los más destacados mandos militares. Siempre aliados, ya que desde el punto de vista de los vencedores, y de sus copiosos archivos y bibliografías, está escrito este volumen y sus compañeros. Pero ello no significa que se cumpla aquello de los vencedores y la escritura de la Historia, ya que aquí Atkinson es inmisericorde con la torpeza de los estadounidenses, británicos y franceses cuyo devenir guerrero sigue, a la vez que no silencia los abusos, que los hubo, sobre las poblaciones autóctonas de aquel agreste teatro de guerra. 



Destaca el incansable organizador Eisenhower, destaca el excesivo Patton, destaca el insufrible Montgomery, el petulante Giraud. Destacan generales que fueron inútiles o admirables, comandantes caídos en combate, soldados cuyas cartas se citan. Un esfuerzo sobresaliente por escribir Historia Militar con sus mayúsculas y su gloria y su mugre, su patria y su crimen. Arma virumque cano, comenzaba la Eneida. Canto a los hombres y las armas. Es lo que hace con excelencia Rick Atkinson. Con laureles.

lunes, 30 de enero de 2017

Melodías hebreas: de Sefarad a la música klezmer (10): Sonidos de Sefarad







Todavía hoy, en hebreo moderno, el que se habla en Israel, España es Sefarad, y Alemania es Askenaz. De donde provienen los adjetivos sefardí/sefardita y askenazi/askenazí para aplicar a los dos grandes grupos del pueblo judío. Los judíos askenazíes tienen como música propia el klezmer, del que pronto, y por extenso, trataremos. Los judíos sefardíes (que partiendo de España se repartieron por el norte de África, sur de Europa, algunos enclaves en los Balcanes y Turquía) tuvieron su propio sonido, el de la música sefardí.



Las circunstancias históricas, con un antisemitismo creciente en nuestra áspera España, del que la gran persecución de 1391, poco divulgada y la expulsión de 1492 son los hitos principales, determinaron las características y la pervivencia de la música sefardí. Forjada en el interior de la España medieval cristiana, con la que compartía el idioma, que los judíos adaptaron en lo que llamamos ladino y que es un español medieval con algunas influencias hebreas a la que se añadirían, después de 1492, influencias turcas y griegas, la música sefardí se ha conservado principalmente en los países en los que los judíos españoles hallaron refugio tras su expulsión. Así pues, pasó de ser una manifestación musical peninsular a ser mediterránea. Los romances cantados en los reinos de Castilla y Aragón pasaron a ser asimilados y transformados en las juderías españolas para ser conservados en las comunidades judías de Salónica, Marrakech, Sarajevo, Orán o Estambul.



Manuel Alvar recopiló en “Poesía tradicional de los judíos españoles” un amplio conjunto de 257 poemas sefardíes, siendo transmitidos como canciones la mayoría de ellos. Alvar clasifica estos poemas, estas canciones, en tres grandes grupos, romances, cantos de boda y cantos de muerte. Los romances, que ocupan un total de 145 piezas en el libro, se dividen en una variedad temática que delata el ambiente y los asuntos que interesaban a los judíos españoles de entonces y que muestran una amplitud de intereses en común con sus vecinos cristianos: romances históricos, romances moriscos, asunto carolingio, asunto bíblico, asunto clásico, romances de cautivos, amor fiel, amor desgraciado, esposa desdichada, romances de la adúltera, venganzas femeninas y mujeres matadoras, romances de raptos y forzadores, varias aventuras amorosoas, burlas y astucias, asuntos varios y romances líricos.

Musicalmente, las canciones sefardíes tienen un carácter mixto entre los modos cristianos y la instrumentación árabe. Siendo una tradición sometida al doble trauma que supuso la expulsión de 1492, junto con la siguiente expulsión dictada en Portugal en 1497 y hecha irreversible, a fuerza de matanzas, en 1506, tuvo la virtud de someter la voluntad creadora, y también la fe, la confianza y el apego a la propia identidad a través de los siglos, de los desterrados. Y a la vez la capacidad para asimilar ideas, sonidos, palabras y referencias de los lugares de acogida. Esa doble virtud, de resistencia y de permeabilidad, ha servido para que la música sefardí no sea una manifestación cultural fosilizada. La labor no sólo de investigadores de campo como Manuel Alvar sino también de musicólogos como Felipe Pedrell o Joaquín Díaz y de investigadores-intérpretes como Jordi Savall y Hesperion XX, Luis Delgado o Gregorio Paniagua, y de intérpretes como Rosa Zaragoza, Gloria Levy, Maladanza o Sirma ofrecen a la música sefardí una supervivencia asegurada.



Algunos ejemplos comentados. De Gloria Levy, en una grabación histórica y ejemplar de 1958. Toda la dulzura y la nostalgia de Sefarad está en esa grabación. Entre ellas destaca Dame la mano, también conocida como La Serena que transcribo en su original ladino (o judeo-español) con breves aclaraciones para apreciar cuánto de español hay en esa lengua conmovedora. A falta de vídeo con la voz de Levy, valgan dos dignísimas versiones actuales:




Si la mar era de leche,
los barquitos de canela;
yo me mancharia entera
por salvar la mi bandera

Si la mar era de leche,
yo me haria un pexcador;
pexcaria las mis dolores
con palavricas de amor.


Dame la mano tú, paloma, 
para suvir al tu nido. 
maldicha ke duermes sola, 
vengo a durmir kontigo. 

En la mar ay una torre,
en la torre ay una ventana,
en la ventana una ninya,
ke a los marineros yama.

No t’apares tú al moye [No vengas al muelle]

que’n el moy no hay ke ver.  [que en el muelle no hay qué ver] 
Una barkita’l moy aviya, [Una barquita había en el muelle]
travó la vela y se fue. [Soltó la vela y se fue] 



El disco de 1971, pionero, de Joaquín Díaz, Romances y cantigas sefardíes. Sencillo, suave, sereno. Tierno.



Una delicia gastronómica: Los guisados de berenjenas. Por el joven grupo Maladanza, una esperanza para Sefarad. 


La melodía de Los guisados de berenjena sirve también para una pieza más seria, como Esta noche de purim de la tetuaní-venezolana Esther Roffe, que debo a mi amigo Moisés Hayón:




Luis Delgado. Un maestro. Aquí un concierto completo sobre el vino en las tres culturas peninsulares. La música sefardí convive, y se mezcla, con la cristiana y la árabe.


Seguimos con figuras imprescindibles. Hesperion XX dirigido por Jordi Savall y con la voz de Montserrat Figueras. El rey de Francia.




Cerramos el repaso con Gregorio Paniagua y una feliz rareza. Klezmer sefardí, que refleja la pervivencia balcánica de los sonidos sefardíes. 






domingo, 29 de enero de 2017

Melodías hebreas: de Sefarad a la música klezmer (9): Hebrew Melodies




Esta serie de comentarios, y la audición comentada en que tiene su origen, tomó su nombre de un libro poco conocido de Lord Byron, Hebrew Melodies, con una relación directa con la música más allá del título. Estas Melodías Hebreas son resultado de la colaboración de Byron con el compositor judío Isaac Nathan (1790 - 1864), primero de su condición en lograr reconocimiento público en Inglaterra en los tiempos modernos, augurando un periodo de tolerancia que habría de llevar al político Benjamin Disraeli (nacido judío y bautizado en la Iglesia Anglicana a la edad de trece años), entre 1874 y 1880, al cargo de primer ministro. El nombre de Disraeli forma parte de un proto-sionismo británico del que también formarían parte sir Moses Montefiore o la mismísima George Sand con su novela Daniel Deronda (1876). 


Hijo de un jazán (ya hemos oído estos cantores de sinagoga al tratar de la música litúrgica), el libro fue resultado de dos años de colaboración entre el compositor judío y el poeta inglés, que respondió positivamente a la propuesta formulada por un amigo común, Douglas Kinnaird, y con el apoyo desde el primer momento de Lady Carline Lamb, amante por entonces de Byron, de escribir poemas que serían musicados por Nathan, adaptando algunas de las melodías que sonaban en las sinagogas de Londres de rito sefardí. Siendo atractiva la propuesta, se materializó justamente al revés: primero, Nathan compuso la música, que Byron acompañó de letra en forma de 29 poemas en los que asoman personajes del Antiguo Testamento. 


Aparecido primero como partitura y poco después como libro de poemas, Hebrew Melodies alcanzó una rápida fama. Pero no sucedió lo mismo con la música de Nathan, que dejó de imprimirse a mediados del siglo XIX. El olvido de esta música fue remediado parcialmente cuando en 1988 Fred Burwick y Paul Douglass recuperaron 13 de esas piezas y las convirtieron en un raro y exquisito disco que se puede escuchar aquí. De ellas quizás la más elegante sea el primer, y más celebrado, poema del libro, She walks in beauty, que traduzco directamente del inglés:

Ella camina en la belleza, como la noche
de climas despejados y noches estrelladas
y lo mejor de lo oscuro y lo brillante
se encuentran en sus rasgos y en sus ojos.
así suavizados bajo la tierna luz
que el cielo al necio día niega.

Una sombra más, un rayo de luz menos,
mermada a medias la gracia sin nombre
que ondea en cada trenza azabache
alumbra con tenue luz su rostro,
donde los pensamientos con serena dulzura expresan
lo pura y querida que resulta su morada.

Y sobre esa mejilla y ese ceño
tan suave, calmo y elocuente,
sonrisas que arrebatan, tonos que relucen,
mas hablan de días transcurridos en bondad,
una mente en paz con las bajas pasiones,
un corazón cuyo amor es inocente.







jueves, 29 de diciembre de 2016

Melodías hebreas: de Sefarad a la música klezmer (8): Música para el Sabbat

Aunque el Sabbat, que se inicia en la tarde-noche del viernes y concluye el sábado cuando se divisa al menos una tercera estrella en el cielo, es recibido en la sinagoga con un oficio vespertino, es en los hogares donde tiene mayor significado con la ceremonia de Kabbalat Sabbat, que se celebra en familia y comienza con el encendido de dos velas. En el curso de esa ceremonia, al regresar a casa tras acoger el sabbat en la sinagoga, se entona una canción que es la más amada por el pueblo judío, Shalom Aleichem (La paz sea con vosotros). Son muy variadas las versiones de este tema, sobre la misma melodía compuesta en 1910 por el rabino norteamericano Israel Goldfarb, con letra compuesta por cabalistas de Safed a finales del siglo XVI o comienzos del XVII. 



El motivo de la canción es acoger en casa a los ángeles que acompañan a cada creyente en el camino. Se cree que esos ángeles son dos: uno bueno y otro malo. Si la casa ha sido bien preparada para el Sabbat (es requisito que todo esté limpio y en orden, y los fieles dispuestos a respetar la fiesta), el ángel bueno dirá "Sea así el próximo Sabbat". A lo que el ángel malo, resignado, responderá con un Amén. Si la casa no está preparada y el Sabbat es calamitoso, será el ángel malo el que pronunciará las palabras, y será el ángel bueno el que reconocerá su fracaso. La letra es la siguiente, traducida del hebreo:


Que la paz sea con vosotros,
ángeles ministeriales,
ángeles del Altísimo,
el Supremo Rey de reyes, 
es Santo, bendito es.

Que su venida sea en paz,
ángeles de paz, ángeles del Altísimo,
el Supremo Rey de reyes,
es Santo, bendito es.

Bendecidme con paz,
ángeles de paz, ángeles del Altísimo,
el Supremo Rey de reyes

es Santo, bendito es.

Una versión especialmente emotiva y elegante, plena de matices sefardíes y de sabor español, es la de la cantante judía brasileña Fortuna Safdié. 




Dedicado el Sabbat al descanso y al cultivo del alma (se dice que durante esa pausa se tiene un alma adicional), se canta en templos y hogares. La canción Leja Dodi, sobre un texto del rabino del siglo XVI Shlomo Halevi Alkabetz, celebra la llegada del Sabbat al que convierte en una reina que llega para visitarnos, en una amada siempre fiel. La versión que comparto es estrictamente sefardí. 






Hay versiones en estilo cantorial para coro:





No hay casi estilo musical que no haya hecho suya la melodía y la letra de Leja dodi. Quizás una de las más acordes con el gusto de los jóvenes sea la del grupo universitario norteamericano Maccabeats, que combina la letra original con la melodía del Aleluya de Leonard Cohen. La identificación del Sabbat con una novia hace que esta canción tan versátil suene también en las bodas hebreas. En todo caso, la letra que se canta en tantas sinagogas y hogares es la que sigue:

Ven amado mío al encuentro de la novia;
a recibir la presencia del Sabbat.
Guardad y recordad al unísono en una sola frase:
el Dios único nos hizo escuchar,
el Eterno es Uno y Su nombre es Uno,
para honra, gloria y alabanza.
Al encuentro del Sabbat vayamos
pues es la fuente de la bendición,
desde el comienzo, desde el principio consagrado
como finalidad de la obra de la creación.
Santuario del Rey, ciudad real,
¡levántate!, ¡sal de en medio de las ruinas!;
demasiado has morado en el valle de las lágrimas
y Él de ti se apiadará.
¡Sacúdete del polvo! ¡Levántate!
Vístete hermosas galas, pueblo mío,
que por medio del hijo de Ishai

de Bet Léjkem se acerca tu redención.
¡Despiértate! ¡Despiértate!,
que ha llegado tu luz, ¡Levántate! ¡Resplandece!
¡Despierta! ¡Despierta! entona una canción,
que la Gloria del Eterno te será revelada.
No te avergüences ni te humilles,
¿por qué tiemblas, por qué te conmueves?
En ti buscarán refugio los pobres de mi pueblo
y la ciudad se construirá sobre sus ruinas.
Y serán para despojo los que te despojaron
y todos tus destructores de ti se alejarán.
Contigo se alegrará tu Dios,
como se alegra el novio con su amada.
A diestra y siniestra te extenderás
y a Dios reverenciarás,
de la mano de un hombre descendiente de Peretz
y nos alegraremos y nos regocijaremos.
Ven en paz, corona de su esposo,
con alegría, con canto y alborozo
entre los fieles del pueblo escogido.
¡Ven novia! ¡Ven novia!
La reina Sabbat. 

Aunque si se quiere rastrear la música en el Sabbat hasta su ejemplo más sencillo, debe observarse que en los hogares, cada elemento usado en la ceremonia de recepción del Sabbat es bendecido, y cada una de estas bendiciones es cantada. Por ejemplo, el vino se bendice con la fórmula Bendito eres tú, Señor nuestro, rey del mundo, creador del fruto de la vid, y que en hebreo es  Baruj Atta Adonai /  Elohenu Melej Haolam, / perí boré hagofem. Veamos una breve explicación, y canto, de esas bendiciones:



Pero aquí tenemos, para terminar, otro canto para el Sabbat, que suele unirse al “Leja Dodi” del que ya nos hemos ocupado, que habla de la llegada del Mesías. Oigamos la voz de Lorin Skamberg, y con él a The Klezmatics, el grupo americano más aclamado de la música Klezmer.



La letra, original en yiddish, es en español así: 

Cintas, perlas, banderas de oro.
El Mesías, hijo de David, está sobre nosotros;
él sostiene un cubilete en su mano derecha 
y da su bendición a la tierra entera.
Amén, amén, 
ésta es la verdad:
el Mesías vendrá este año:
si él viene montando, 
los buenos años venideros serán buenos;
si él viene a caballo, 
los nuevos tiempos están cerca;  
si él viene caminando, 
colocarán a cada judío 
en la Tierra de Israel.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Melodías hebreas: de Sefarad a la música klezmer (7): Música litúrgica

La liturgia judía es fundamentalmente musical. E íntegramente en hebreo, con la salvedad excepcional de algunos textos en arameo. El rabino da una entonación musical a los textos que lee, a veces con una velocidad muy alta, y basando el recitado en el melisma aplicado a algunas palabras. Pero es el jazán. o cantor, en quien recae la  función de cantar la liturgia, aportando emoción a la devoción, conduciendo las plegarias. En el ámbito azkenazi, la función del jazán se profesionalizó en la segunda mitad del siglo XIX, merced a la actividad en Viena del cantor Salomon Suizer (1804-1890) hasta el punto de que en algunas comunidades el jazán se llega a considerar como un segundo rabino. 

En el siglo XX, cantores como Gershon Sirota (1874-1943), muerto en el levantamiento del ghetto de Varsovia, alcanzaron amplia fama, hasta el punto de ser considerado el Caruso judío. Más tarde, el primer film sonoro, "El cantor de jazz" (Alan Crosland, 1927), en el que sólo los números musicales y algunas breves frases tenían sonido, popularizó la música litúrgica judía merced al momento, pleno de patetismo, en el que Al Jolson (judío el propio actor y cantante) sustituye a su padre moribundo en la sinagoga en el día de Yom Kipur (el más sagrado del calendario hebreo) para entonar la que quizás sea la más hermosa melodía religiosa judía: Kol nidre (Todos los votos).



El texto traducido es el siguiente:


Nos arrepentimos por el incumplimiento de todos los votos que formulamos, de las obligaciones rituales que contrajimos, de los anatemas en los cuales incurrimos y de los juramentos que prestamos. Desde el último Día de la Expiación, hasta este día de hoy, y desde este Día de la Expiación hasta el próximo Día de la Expiación que nos llegue para el bien y la paz. 

De todos ellos nos arrepentimos. Sean todos ellos absueltos, nulos y sin valor, sin efecto, y sin carácter de obligación.

Nuestros votos que no sean considerados como tal, tampoco nuestras obligaciones ni los juramentos.

Y le será perdonado a toda la congregación de los Hijos de Israel, así como al extranjero que reside entre ellos, ya que todo el pueblo pecó por omisión. 


Es en Estados Unidos donde la coincidencia de una pujante población judía, unida a una industria discográfica especialmente atenta a los diversos públicos, donde el arte cantorial ha alcanzado mayores hitos, como los cantores David Roitman (1884-1943), Israel Schorr (1886-1935), Pierre Pinchik (1893?-1971), Pinchas Jassinowsy (1886-1954), David Kusevitsky (1911-1985) o Moshe Ganchoff (1904-1997). En la actualidad (esta entrada se ha estado escribiendo escuchando sus discos y los de Adolphe Attia), es Benzion Miller quien posee una técnica más depurada y una capacidad vocal más destacable. A continuación, Miller en su sinagoga de Brooklyn acompañado de coro.



Hay otras versiones hermosas de Kol Nidre (aquí, en concierto en la Sinagoga Portuguesa de Amsterdam. El cantor es Alberto Mizrahi, de Chicago. Le acompañan Naftali Herstik y Benzion Miller.



La popularidad de la melodía, con todo, y por méritos propios, en el ámbito de la mús¡ca culta, aunque Beethoven incluyó, para después difuminarla, la melodía en el arranque de su cuarteto de cuerdas op. 311 (también Arnold Schoenberg hará su propia versión (se puede disfrutar en este enlace),  está cimentada en la adaptación que Max Bruch realizó en 1880 y que ha tenido a su vez hermosísimas adaptaciones, como la que podemos escuchar con Jacqueline Du Pré como solista al cello:






domingo, 11 de diciembre de 2016

Lecturas: Nadie fue (Juan B. Yofre)

Le tenía ganas, atrasadas, a este libro. Desde los días del Bicentenario argentino, allá por 2010, cuando lo vi con profusión en los escaparates (debiera escribir vidrieras por recuperar el modo rioplatense) de Buenos Aires con una cubierta que mostraba a las claras la violencia de los últimos meses de la fallida democracia argentina antes de que llegaran Videla y los suyos y otros muchos se fueran o desaparecieran. Entonces, por cuidar del presupuesto, opté por otro título del mismo autor, El escarmiento. La ofensiva de Perón contra Cámpora y los Montoneros, 1973-1974. Que resultó ser excelente. Nadie fue tiene como subtítulo "Crónica, documentos y testimonios de los últimos meses, días y horas de Isabel Perón en el poder. El libro que ahora nos ocupa trata justamente del momento post-Perón y se detiene en los primeros días tras el golpe de Videla. Mientras El escarmiento estaba excelentemente construido y narrado, éste, que he leído ahora en formato electrónico, es torpe, fragmentario. Fallido. Sirve para contar el proceso que llevó al inevitable golpe de Videla (era o eso o la guerra civil abierta) y aportar algunos datos interesantes. Sin articular el discurso histórico como hizo en El escarmiento

Como notas para guardar, me quedo con una reacción de Perón ante la infiltración comunista en el peronismo y que son vigentes ante los tejemanejes y camuflajes de los comunistas españoles de houy. Ahí va: ¿Qué hacen en el justicialismo? Porque si yo fuera comunista, me voy al Partido Comunista y no me quedo ni en el Partido ni el Movimiento Justicialista. Y remachaba en pregunta retórica el viejo zorro argentino: Todos los que hablan de la tendencia revolucionaria ¿qué es lo que quieren hacer con la tendencia revolucionaria?

Otro dato sorprendente: la opinión de mi amado Ernesto Sabato tras el golpe: La inmensa mayoría de los argentinos rogaba por favor que las Fuerzas Armadas tomaran el poder. Todos nosotros deseábamos que se terminara ese vergonzoso gobierno de mafiosos. 

Y más sorpresas sobre Juan B. Yofre (copio tal cual de Wikipedia):

En 2008, Yofre fue procesado por la justicia argentina junto a otros ocho acusados por espionaje a los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner en una causa que se encuadra en las figuras de asociación ilícita y encubrimiento agravado.

La Cámara Federal de Apelaciones de San Martín investigó y proceso al ex jefe de la SIDE, Juan Bautista Yofre; junto con el ex policía aeroportuario Pablo Alfredo Carpintero, al general del Ejército Daniel Manuel Reimundes; así como los periodistas Carlos Orlando Pagni (columnista de La Nación), Edgar Mainhard (Urgente 24), y Roberto García (columnista del diario PERFIL).

La Cámara sostuvo que se tiene por acreditado que, al menos desde agosto de 2006 hasta agosto de 2008, los integrantes de la asociación ilícita interceptaron mails "de distintos funcionarios del gobierno nacional".7 8 Según confirmó la cámara, Yofre utilizaba contactos en la SIDE para obtener mecanismos de inteligencia. Fue embargado por 400 mil pesos.


Lecturas: Los Románov 1613-1918 (Simon Sebag Montefiore)

Prometía, y sigue prometiendo, ser el libro definitivo sobre la gran dinastía imperial de Rusia. Se ha quedado en un documentadísimo compendio de hechos y de pasiones entrelazadas. A la que le falta la exposición razonada y desapasionada de los momentos históricos y le sobra justamente todo lo que tiene. Una lástima. Quien quiera saber más sobre los Románov tendrá que buscarse monografías sobre los reyes y reinas que prefiera. Esta mole de libro (958 páginas) sirve para que sepamos lo esencial, por más que a las figuras principales dedique casi 100 páginas a cada una (y casi 300 a Nicolás II, en todo momento llamado Nicky). Es como si contara sólo los hechos de las personas, pero no de los monarcas que fueron. Tras la lectura, queda el monumento a la estupidez arrogante, a la petulancia suma, de Pablo I, la desmesura festiva de Pedro I el Grande, la erotomanía sentimental y fervorosa de Alejandro II y Ekaterina Dolgorúkaya o la torpeza inconsciente, no atenuada por la pena que produce su atroz destino, de Nicolás II. Poco más. Al terminar el libro, sabemos mucho más sobre los Románov, pero muy poco sobre Rusia. Tal vez porque era simplemente eso lo que se proponía el autor.