Difícilmente se pueda concebir un compañero mejor para recorrer los Evangelios, un libro que sirve para que el lector se acerque de forma serena y razonada a la figura histórica de Jesús de Nazaret. Piñero presenta el libro como fruto de “muchos años de docencia universitaria” y de diálogo con alumnos, oyentes y lectores que le han ido planteando preguntas sobre Jesús. La forma de preguntas y respuestas, lo que recuerda candorosamente al tradicional catecismo, hace que el texto sea cercano y accesible, incluso para quien no está habituado a la teología. El autor insiste en que escribe “desde la neutralidad más absoluta, sin ánimo de herir a nadie”, lo que paradójicamente puede resultar muy valioso para el lector católico, porque le coloca ante un examen honrado de los datos históricos sobre Jesús sin polémica anticristiana ni la cotidiana ironía fácil. Aun cuando el autor se expresa en clave no confesional, el creyente puede acoger esta neutralidad como una oportunidad para dejar que la figura del Señor resplandezca sin apoyarse únicamente en argumentos de autoridad.
El índice del libro muestra un gran
cuidado por abarcar, de modo ordenado, prácticamente todas las cuestiones que
surgen cuando alguien se acerca a Jesús: su existencia histórica, su nacimiento
y familia, su relación con Juan Bautista, la predicación, el mensaje, la
fundación de la Iglesia, los últimos días, la crucifixión, la tumba vacía y la
resurrección. Frente a visiones fragmentarias, la obra ofrece una visión de
conjunto de la trayectoria de Jesús, desde los orígenes hasta los
acontecimientos pascuales, siguiendo las preguntas que muchos cristianos se han
hecho alguna vez.
En el capítulo primero se enfrentan
interrogantes radicales, como “¿Existió Jesús realmente?” (espoiler: ¡sí!) y
“¿En qué argumentos se basan los que niegan la existencia de Jesús?”, para
pasar después a las fuentes antiguas, dentro y fuera de los Evangelios, que
hablan de Él. La lectura de estas páginas puede fortalecer al fiel, porque
muestra que la fe no se asienta en un mito sin raíces, sino en una figura
histórica que se deja rastrear en testimonios judíos, romanos y, por supuesto,
cristianos antiguos.
Uno de los grandes aciertos del
libro es que recoge preguntas muy concretas, algunas de ellas formuladas en
lenguaje casi coloquial, que brotan del corazón del creyente contemporáneo:
sobre el nacimiento virginal, la estrella de Belén, la duración del ministerio
público, las tentaciones, la relación de Jesús con la Ley, la riqueza, la
familia, la justicia civil, o cuestiones tan delicadas como “¿Fundó Jesús una
Iglesia?”. Al enfrentarse con estas cuestiones sin esquivarlas, el lector
católico puede madurar en una fe menos ingenua y más consciente de las
dificultades, sin por ello abandonar el núcleo del Credo que profesamos cada
domingo.
El
propio Piñero reconoce con humildad que “no todas las preguntas tienen
respuestas seguras” y que la historia antigua está llena de enigmas, también en
la vida de Jesús. Esta confesión de límites, lejos de ser un obstáculo, puede
reforzar la actitud creyente: el cristiano descubre que su fe no suplanta a la
historia, ni la historia agota el misterio, sino que ambas se necesitan,
respetando el campo propio de cada una.
El
autor señala que gran parte de sus respuestas se acompaña de expresiones como
“en mi opinión”, “es posible”, “probablemente” o “el sentir medio de la
investigación”, y lo hace precisamente para no presentar como certeza lo que
solo puede formularse como hipótesis razonables. Este cuidado en la formulación
ayuda al lector creyente a distinguir entre el dato firmemente establecido y la
interpretación, y le anima a no confundir la investigación histórica —limitada
por definición— con la verdad plena que la fe confiesa en Cristo resucitado.
Además,
el libro dedica capítulos específicos a cuestiones muy sensibles para la
conciencia eclesial, como la constitución del grupo de los Doce, la posible
intencionalidad de Jesús respecto a la fundación de una Iglesia, o la evolución
posterior de ese grupo hasta llegar a una comunidad estructurada que llega
hasta hoy. Para quien vive sus pertenencias a la Iglesia católica, estas
páginas pueden leerse como un examen de conciencia histórica: se percibe con
más claridad qué pertenece al terreno de Jesús y qué ha sido fruto del caminar
de la comunidad guiado por el Espíritu Santo a lo largo de los siglos.
En
conjunto, “Ciudadano Jesús: Preguntas y respuestas” ofrece una síntesis amplia
y bien articulada de lo que la investigación histórica contemporánea considera
más verosímil sobre Jesús de Nazaret. Precisamente por estar escrito desde un
respeto real al lector, sea creyente o no, el libro se convierte en una
herramienta valiosa para el católico que desea “dar razón de su esperanza” con
argumentos sólidos y un conocimiento mejor de las fuentes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario