miércoles, 21 de enero de 2026

Lecturas: La teoría de todo lo demás: Un viaje al mundo de las rarezas (Dan Schreiber)

En otra época, hubiera dicho que es un placer culpable leer libros como este. Ahora lo llamaría un placer adulto, cuando uno ha leído tanto, ha perdido tantísimo tiempo, con tanto fárrago, hasta descubrir, con Mallarmé, que la carne es triste y, ay, yo he leído todos los libros. Hay que desengrasar, disfrutar. Con libros como éste, un museo de chifladuras y asombros. Schreiber parte de una premisa sencilla: todo el mundo, al parecer, tiene una teoría que intenta probar. Sea sobre el sentido de la vida o sobre por qué cuando estás en la ducha la cortina siempre se curva hacia ti. El libro reúne un catálogo de teorías extravagantes, desde los multimillonarios de Silicon Valley que se preguntan si vivimos en una simulación hasta comunidades de supuestos viajeros en el tiempo que aseguran venir a salvar el mundo y que, acumulados sobre el Titanic para observar el desastre lo hunden por exceso de peso.


El resultado es un viaje narrativo que se mueve entre los ovnis, las criaturas misteriosas, las energías cósmicas del deporte de élite y los experimentos más estrafalarios, siempre con humor y con una simpatía palpable por quienes sostienen estas ideas. Schreiber deja claro desde el principio que “no es un libro de hechos, sino de “hechos”, y esa ironía amable, tan “inglesa”, es una de las claves de su encanto.

El libro está lleno de personajes que parecen sacados de la ficción, pero que pertenecen al registro de esas creencias “raras pero inofensivas” que pueblan nuestro imaginario contemporáneo. Desde arqueólogos que tropiezan con festivales ancestrales en plena selva boliviana hasta periodistas serios que, en su juventud, se lanzaron a “cazar” al monstruo del lago Ness, cada historia añade una capa más a esa geografía de lo insólito. Bajo la superficie humorística, el libro plantea una reflexión sugerente sobre la relación entre creencia, evidencia y narrativa. ¿En qué se diferencia una teoría loca sobre extraterrestres de la convicción silenciosa de que la suerte nos persigue o de que el universo nos “manda señales”? Schreiber no ofrece respuestas cerradas, pero sí propone una actitud: estar siempre abierto a maneras alternativas de pensar, sin renunciar al escepticismo ni a la risa.


lunes, 12 de enero de 2026

Lecturas: Ciudadano Jesús: Preguntas y respuestas (Antonio Piñero)

Difícilmente se pueda concebir un compañero mejor para recorrer los Evangelios, un libro que sirve para que el lector se acerque de forma serena y razonada a la figura histórica de Jesús de Nazaret. Piñero presenta el libro como fruto de “muchos años de docencia universitaria” y de diálogo con alumnos, oyentes y lectores que le han ido planteando preguntas sobre Jesús. La forma de preguntas y respuestas, lo que recuerda candorosamente al tradicional catecismo, hace que el texto sea cercano y accesible, incluso para quien no está habituado a la teología. El autor  insiste en que escribe “desde la neutralidad más absoluta, sin ánimo de herir a nadie”, lo que paradójicamente puede resultar muy valioso para el lector católico, porque le coloca ante un examen honrado de los datos históricos sobre Jesús sin polémica anticristiana ni la cotidiana ironía fácil. Aun cuando el autor se expresa en clave no confesional, el creyente puede acoger esta neutralidad como una oportunidad para dejar que la figura del Señor resplandezca sin apoyarse únicamente en argumentos de autoridad.


El índice del libro muestra un gran cuidado por abarcar, de modo ordenado, prácticamente todas las cuestiones que surgen cuando alguien se acerca a Jesús: su existencia histórica, su nacimiento y familia, su relación con Juan Bautista, la predicación, el mensaje, la fundación de la Iglesia, los últimos días, la crucifixión, la tumba vacía y la resurrección. Frente a visiones fragmentarias, la obra ofrece una visión de conjunto de la trayectoria de Jesús, desde los orígenes hasta los acontecimientos pascuales, siguiendo las preguntas que muchos cristianos se han hecho alguna vez.

En el capítulo primero se enfrentan interrogantes radicales, como “¿Existió Jesús realmente?” (espoiler: ¡sí!) y “¿En qué argumentos se basan los que niegan la existencia de Jesús?”, para pasar después a las fuentes antiguas, dentro y fuera de los Evangelios, que hablan de Él. La lectura de estas páginas puede fortalecer al fiel, porque muestra que la fe no se asienta en un mito sin raíces, sino en una figura histórica que se deja rastrear en testimonios judíos, romanos y, por supuesto, cristianos antiguos.

Uno de los grandes aciertos del libro es que recoge preguntas muy concretas, algunas de ellas formuladas en lenguaje casi coloquial, que brotan del corazón del creyente contemporáneo: sobre el nacimiento virginal, la estrella de Belén, la duración del ministerio público, las tentaciones, la relación de Jesús con la Ley, la riqueza, la familia, la justicia civil, o cuestiones tan delicadas como “¿Fundó Jesús una Iglesia?”. Al enfrentarse con estas cuestiones sin esquivarlas, el lector católico puede madurar en una fe menos ingenua y más consciente de las dificultades, sin por ello abandonar el núcleo del Credo que profesamos cada domingo.

El propio Piñero reconoce con humildad que “no todas las preguntas tienen respuestas seguras” y que la historia antigua está llena de enigmas, también en la vida de Jesús. Esta confesión de límites, lejos de ser un obstáculo, puede reforzar la actitud creyente: el cristiano descubre que su fe no suplanta a la historia, ni la historia agota el misterio, sino que ambas se necesitan, respetando el campo propio de cada una.

El autor señala que gran parte de sus respuestas se acompaña de expresiones como “en mi opinión”, “es posible”, “probablemente” o “el sentir medio de la investigación”, y lo hace precisamente para no presentar como certeza lo que solo puede formularse como hipótesis razonables. Este cuidado en la formulación ayuda al lector creyente a distinguir entre el dato firmemente establecido y la interpretación, y le anima a no confundir la investigación histórica —limitada por definición— con la verdad plena que la fe confiesa en Cristo resucitado.

Además, el libro dedica capítulos específicos a cuestiones muy sensibles para la conciencia eclesial, como la constitución del grupo de los Doce, la posible intencionalidad de Jesús respecto a la fundación de una Iglesia, o la evolución posterior de ese grupo hasta llegar a una comunidad estructurada que llega hasta hoy. Para quien vive sus pertenencias a la Iglesia católica, estas páginas pueden leerse como un examen de conciencia histórica: se percibe con más claridad qué pertenece al terreno de Jesús y qué ha sido fruto del caminar de la comunidad guiado por el Espíritu Santo a lo largo de los siglos.

En conjunto, “Ciudadano Jesús: Preguntas y respuestas” ofrece una síntesis amplia y bien articulada de lo que la investigación histórica contemporánea considera más verosímil sobre Jesús de Nazaret. Precisamente por estar escrito desde un respeto real al lector, sea creyente o no, el libro se convierte en una herramienta valiosa para el católico que desea “dar razón de su esperanza” con argumentos sólidos y un conocimiento mejor de las fuentes.


miércoles, 7 de enero de 2026

Lecturas: Los mitos chinos: Una guía de sus dioses y leyendas (Tao Tau Liu)

Amo China. Al menos un trocito, hermosísimo, de ella: Macao. La gran aportación de 2025 a mi biografía ha sido mi confirmación católica. De no hubiera sido por ese renacimiento (re-nacimiento), hubiera sido el doble viaje a Macao. Allí he ido a misas en portugués, pero también he visitado diminutos templos dedicados a dioses de China. De ahí que este volumen de Tao Tau Liu me haya acompañado en uno de esos viajes. No es gran cosa, pero es útil. Se trata de un libro de divulgación mitológica con tono accesible sobre una tradición milenaria. Es una lectura ideal tanto para quien se acerca por primera vez a los mitos chinos como para quien busca un manual claro y bien estructurado para tener siempre a mano. El libro recorre los grandes relatos de la mitología china, desde historias de creación del mundo hasta leyendas asociadas a festivales del calendario lunar. Sitúa dioses, héroes y criaturas en su contexto cultural, mostrando cómo siguen presentes en celebraciones actuales como el Yuanxiao o el Año Nuevo. A lo largo de sus capítulos, el volumen presenta episodios y personajes emblemáticos, pero evita el tono académico denso y opta por una narración clara, sencilla, casi oral. La sensación es la de estar escuchando a alguien que conoce muy bien estas historias y sabe cómo contarlas sin que se pierda el hilo. El libro se organiza como una guía , con secciones que permiten consultar rápidamente personajes y leyendas, algo muy práctico para lectura fragmentaria. Cada apartado combina síntesis del mito con apuntes sobre simbolismo, lo que ayuda a entender por qué esos relatos han perdurado. El estilo es directo, sin jerga académica, y apuesta por explicaciones breves que no dan por supuesto ningún conocimiento previo. Se percibe un esfuerzo por mantener el equilibrio entre lo informativo y lo sugerente, sin caer en la simplificación infantil. Uno de los aciertos del libro, además de las ilustraciones encantadoras y la consistencia física del mismo como objeto, es conectar los mitos con la vida cotidiana de la China actual, subrayando cómo los festivales siguen guiándose por el calendario lunar. Esa conexión convierte la lectura en una puerta de entrada no sólo a los relatos antiguos, sino también a prácticas actuales. Al mostrar cómo determinadas fiestas, rituales y símbolos derivados de narraciones ancestrales, el volumen funciona también como una introducción a la mentalidad y la imaginación colectiva chinas. 




Lecturas: Febrero de 1933: El invierno de la literatura (Uwe Wittstock)

Saber que el día del nacimiento de mi amado padre, el 17 de febrero de 1933, sería el marco temporal de uno de los capítulos de este libro, me decidió a la compra y a la lectura. Esta vez no se trataba de un enjundioso estudio de cómo la noche se instalaba sobre Alemania, de cómo la República de Weimar se convertía en Tercer Reich. Esta vez se trata de una crónica, casi día por día, de cómo el nazismo triunfante condicionaba la vida y el destino de un buen puñado de escritores alemanes como Thomas Mann, su hermano Heinrich, sus hijos Erika y Klaus, o Alfred Döblin, Else Lasker-Schüler, Bertolt Brecht, Willi Münzenberg, Joseph Roth o el nazi Hanns Johst. Pero no se habla, o al menos no lo recuerdo, del politólogo Carl Schmitt, el filósofo Martin Heidegger o Ernst Jünger. Desde la inquietud del Baile de la Prensa el sábado 28 de enero, el asombro por la juramentación de Hitler como canciller el lunes 30 de enero con el desfile nocturno de antorchas, o el incendio del Reuichstag el 27 de febrero, el libro avanza, hasta concluir el 15 de marzo, haciendo sentir al lector cómo aquella dictadura se afianzó con mayor rapidez de lo que suponíamos, con un jefe de gobierno elegido por la mayoría de sufragios que en un mes, y con la aquiescencia del jefe del estado, Hindenburg, a través de la firma al día siguiente del incendio del “Decreto del Presidente del Reich para la Protección del Pueblo y del Estado”, aprobado por presión de Hitler, dejaba sin efecto los principales derechos y permitía detener a todo individuo disconforme con el régimen e instituyendo legalmente la dictadura.



El libro de Wittstock es casi una novela de no ficción, cargada de dramatismo y que deja al lector con la incómoda sensación de estar mirando un espejo del porvenir. Febrero de 1933 es cuando “todo sucedió en un instante” y el destino de los escritores alemanes quedó sellado en pocas semanas. Nos encontramos en estas páginas con un calendario del abismo: cada jornada trae nuevas detenciones, huidas precipitadas, traiciones discretas en cafés literarios y silencios atronadores en los periódicos. Cuando se pasó “de la brillante escena literaria de la República de Weimar a un largo y oscuro invierno”. Tras cada capítulo, cada página de calendario, en los que se va siguiendo a dos o tres autores en cada fecha concreta, se incluye casi telegráficamente el balance de cada jornada: tiroteos, palizas, heridos y muertes de uno y otro lado, un clima de violencia y agitación, de provocaciones insensatas, que hiela la sangre.

​Como sostiene Wittstock, “para destruir la democracia, los antidemócratas no necesitaron más tiempo que el que duran unas vacaciones”. Felices vacaciones a todos, es decir.

Lecturas: Capitán veneno. Aguilera Munro: oficial de prensa de Franco (Álvaro Corazón Rural)

Por completo desconocía yo quién fue Gonzalo Aguilera Munro, un aristócrata salmantino y oficial de prensa del bando franquista que tras unos meses de histriónica participación en la Guerra Civil pastoreando corresponsales devino, al final de su vida, en filicida. Un personaje extremo y desagradable al que Corazón Rural se enfrenta con modélica paciencia, señalando siempre que es necesario los defectos y las taras del personaje pero sin convertirse en juez.

El eje del libro es la trayectoria de Aguilera Munro como oficial de prensa durante la Guerra Civil, responsable de acompañar a corresponsales extranjeros por el frente, organizar entrevistas e intentar controlar la narrativa internacional del conflicto. El autor se detiene tanto en su papel propagandístico a través de amenazas a periodistas, manipulaciones y discursos de odio como, ya en las páginas finales, en la progresiva deriva personal que desemboca en el crimen familiar y su internamiento psiquiátrico.



​Se presenta a Aguilera Munro como un aristócrata anticlerical, clasista, enemigo de la tauromaquia y entusiasta de la eugenesia, cuyo estilo se caracteriza por la verborrea violenta y el exabrupto sistemático. Esta personalidad se proyecta en la imagen de un oficial que fascina y atemoriza a los periodistas a iguales partes, y que anticipa el tipo de discurso hiperbólico y agresivo que hoy circularía con facilidad en redes sociales de extrema derecha (según el autor, que torticeramente omite que también en la extrema izquierda aparece esa misma  agresividad amenazante).

Con todo, es un libro interesante, más por la fascinación del personaje, sin dejar de ser odioso, y más aún tras el asesinato de sus dos hijos ya en 1964, que por los méritos de Corazón Rural, que llega a cansar con sus comparaciones  con el momento político actual.

martes, 30 de diciembre de 2025

Lecturas: Eso no estaba en mi libro de la Guerra Civil (Pedro Corral)

Rara vez estos títulos defraudan, a diferencia de la ya cansina serie sin gracia de los "contado para escépticos" de Juan Eslava Galán, con sus chistes fáciles y su machismo rancio. Esta vez es Pedro Corral quien busca sorprender aunque el lector esté curtido en la materia. Corral desentierra historias más o menos asombrosas y lo hace sin alaracas, sin dictar condenas gratuitas. Así, se cuenta historia del primo de Franco fusilado por los nacionales en los primeros compases de la guerra mientras el icónico militar que agitaba la bandera tricolor en la famosa foto del 14 de abril de 1931 en la Puerta del Sol sería ajusticiado por los que deberían haber sido los suyos si no hubiera cambiado su lealtad por los contrarios, o la sorprendente deserción de un oficial franquista en los últimos días del asedio a Madrid cambiándose de bando a sabiendas de la fatalidad de ese error. Y así una miríada de historias de diverso interés coincidentes en una exposición de dilemas morales fascinantes que sirven para enfriar el ardor guerrero, redivivo, de los españolitos que puedan añorar esa catástrofe como una oportunidad para imponer su estupidez militante de derechas o de izquierdas. He dicho.



lunes, 29 de diciembre de 2025

Lecturas: Cómo nació el cristianismo (Antonio Piñero y Javier Alonso)

Soy cristiano. Católico, apostólico y romano. Practicante. Con un interés por el cristianismo primitivo, por el momento en que la acción de nuestro redentor nos llevó del judaísmo a lo que hoy conocemos como cristianismo. Del mismo modo en que yo he evolucionado espiritualmente tras décadas compartiendo los valores hebreos hasta llegar a esta plenitud serena. Como cantaría Hank Willisams, I saw the light:




Sencillamente. 


Disculpen esta confesión confesional. Y dada la fecha, vayamos al turrón.

Aquí, Piñero y Alonso parten de la imagen tradicional de un cristianismo que brota ya formada de la predicación de Jesús y desemboca sin sobresaltos en la Iglesia tal como la conocemos. Frente a ese relato simplificado, proponen una reconstrucción panorámica  que recorre desde las primeras comunidades hasta la institucionalización de una ortodoxia dominante. Una iglesia que, sostienen con razón, se debe más a San Pablo que a San Pedro.

Uno de los grandes aciertos del libro es dejar claro que, tras la muerte de Jesús, no apareció de inmediato “el cristianismo”, sino una constelación de comunidades con teologías, prácticas y agendas muy distintas entre sí. Helenistas, judeocristianos, gnósticos, los marcionistas y otros grupos conforman un paisaje plural en el que resulta más adecuado hablar de “cristianismos”, en plural, que de una única corriente homogénea. Los autores muestran cómo ese pluriverso de creencias se va decantando lentamente a través de conflictos doctrinales, decisiones institucionales y equilibrios de poder, hasta que una de esas corrientes acaba imponiéndose y canonizando su propia versión como la única legítima. La de Pablo. El cristianismo, tal como hoy se entiende, es el resultado de esa larga historia de debates, más que la simple prolongación de la predicación de Jesús.

Piñero y Alonso ponen al servicio del lector décadas de investigación sobre el Nuevo Testamento y el judaísmo del Segundo Templo sin caer en tecnicismos innecesarios. El aparato crítico está destilado en explicaciones claras que permiten seguir cuestiones como la relación entre judaísmo y comunidades paulinas, o el papel de figuras clave como Pablo de Tarso, Pedro, Esteban o Santiago “el hermano del Señor”. Este equilibrio entre profundidad y accesibilidad convierte el libro en una puerta de entrada privilegiada para quien se acerca por primera vez al tema, pero también en una lectura estimulante para lectores como yo. 

“Cómo nació el cristianismo” destaca así como una obra imprescindible de divulgación histórica: una síntesis cuidada, crítica y respetuosa que invita a pensar, a leer las fuentes ya situar la figura de Jesús y de sus primeros seguidores en su contexto judío e imperial, sin anacronismos ni simplificaciones. Es un libro muy recomendable para cualquier persona interesada en historia de las religiones, en cultura clásica o, sencillamente, en entender mejor el sustrato histórico de buena parte de nuestro imaginario contemporáneo.